Hallan una conexión entre el ejercicio intenso y la reducción de los ataques de pánico

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de San Pablo (Brasil) reveló que el ejercicio intenso y breve, realizado bajo supervisión profesional, puede reducir de manera más efectiva los síntomas del trastorno de pánico que técnicas tradicionales como la relajación muscular. El trabajo fue publicado en la revista científica Frontiers in Psychiatry y abre una nueva alternativa terapéutica para quienes conviven con esta condición.

El trastorno de pánico se caracteriza por ataques repentinos de miedo intenso, acompañados de síntomas físicos como palpitaciones, sudoración y dificultad para respirar, que muchas veces aparecen sin una causa aparente. Esta situación genera un temor persistente a que los episodios se repitan, llevando en muchos casos al sedentarismo, ya que las personas evitan el ejercicio por miedo a que esas sensaciones corporales disparen un ataque.

La investigación, encabezada por Ricardo Muotri, Alan Campos Luciano, Francisco Lotufo Neto y Márcio Bernik, analizó a 72 adultos sedentarios con trastorno de pánico, que no estaban medicados desde hacía al menos 12 semanas. Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno realizó un programa de ejercicio intenso en intervalos cortos, mientras que el otro practicó relajación muscular progresiva. Ambos tratamientos se extendieron durante 12 semanas y se evaluaron también a los seis meses.

El protocolo de ejercicio consistió en sesiones de 30 minutos, con calentamiento, caminata moderada y sprints de alta intensidad de 30 segundos, siempre bajo supervisión y con control de la frecuencia cardíaca. Los resultados mostraron que ambos grupos mejoraron, pero quienes realizaron ejercicio intenso presentaron menos ataques de pánico, menor gravedad del trastorno y una reducción más marcada y sostenida de los síntomas depresivos a lo largo del tiempo.

Según los investigadores, el ejercicio funciona como una forma de exposición interoceptiva, es decir, una manera controlada de enfrentarse a las sensaciones físicas que suelen generar miedo, ayudando a perderles el temor. Además, destacaron la alta adherencia al programa, ya que solo tres personas abandonaron el estudio.

Si bien aclararon que los resultados se limitan a personas sedentarias y sin experiencia previa en ejercicio intenso, los autores recomendaron incorporar el ejercicio supervisado como parte del tratamiento del trastorno de pánico, y sugirieron explorar nuevas modalidades como terapias en línea o realidad virtual. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética del Hospital de Clínicas de la Universidad de San Pablo y marca un paso importante hacia enfoques más accesibles y saludables para el bienestar físico y emocional.

Fuente: Infobae.com