La pobreza bajó al 28,2% en el segundo semestre de 2025, pero advierten por distorsiones en la medición

La incidencia de la pobreza en la Argentina se ubicó en el 28,2% durante el segundo semestre de 2025, mientras que la indigencia alcanzó el 6,9%, según los últimos datos oficiales. Esto representa una caída de 9,9 puntos porcentuales en la pobreza y de 1,9 puntos en la indigencia respecto al mismo período de 2024. Sin embargo, distintos análisis advierten que estos números deben interpretarse con cautela debido a cambios metodológicos implementados por el INDEC y a posibles distorsiones en la medición de las canastas básicas.

Entre los principales cuestionamientos se destaca la mejora en la captación de ingresos no laborales dentro de la Encuesta Permanente de Hogares, que ahora releva con mayor precisión beneficios como la Tarjeta Alimentar, pensiones no contributivas y el programa Progresar. Esta modificación habría inflado estadísticamente los ingresos de los hogares sin que necesariamente implique una mejora real en su poder adquisitivo. A esto se suma una aparente inconsistencia en los ingresos de trabajadores no registrados, que muestran subas significativas en términos reales pese a un contexto de mercado laboral contractivo.

Otro punto clave es la subestimación de la Canasta Básica Total, ya que la metodología actual no reflejaría adecuadamente el fuerte incremento en servicios y transporte. Esto genera una canasta artificialmente más baja, permitiendo que más hogares queden por encima de la línea de pobreza sin una mejora sustancial en sus ingresos reales.

En cuanto a los factores que explican la baja de la pobreza, se menciona la desaceleración de la inflación de alimentos —que promedió el 2,2% mensual en el semestre—, junto con una caída real de las líneas de pobreza e indigencia y una mejora en algunos indicadores salariales como el RIPTE. No obstante, esta situación convive con un deterioro marcado en los ingresos de los sectores más vulnerables: la Tarjeta Alimentar cayó un 16,1% en términos reales, los planes sociales un 10,5% y la jubilación mínima con bono un 3,4%.

En el caso de los trabajadores registrados, si bien se observó una recuperación parcial en relación a la Canasta Básica Total —alcanzando a cubrir el 96,9% a mediados de 2025—, hacia fin de año volvió a deteriorarse, cerrando en el 94%. Esto implica que una parte importante de los asalariados continúa sin poder cubrir el costo de vida de una familia tipo, consolidando el fenómeno de los “trabajadores pobres”.

De cara al primer semestre de 2026, el panorama presenta señales de alerta. La aceleración de la inflación de alimentos, que ya promedia el 4% mensual en el inicio del año, junto con el deterioro del poder adquisitivo del salario mínimo y el congelamiento de programas sociales, podrían revertir la tendencia descendente de la pobreza en los próximos meses.