Ötzi, el Hombre de Hielo: la momia de 5.300 años que revolucionó la arqueología

El hallazgo de Ötzi, conocido mundialmente como el Hombre de Hielo, cambió para siempre el conocimiento sobre la vida en Europa durante la Edad del Cobre. Descubierto por casualidad en 1991 en los Alpes entre Italia y Austria, este hombre que vivió hace aproximadamente 5.300 años se convirtió en una de las momias naturales mejor conservadas de toda la historia.

Su extraordinario estado de conservación permitió a los científicos reconstruir con un nivel de detalle nunca antes visto cómo era la vida, la alimentación, la salud, la tecnología e incluso las últimas horas de un ser humano que vivió miles de años antes de las primeras grandes civilizaciones.

Un descubrimiento completamente inesperado

El 19 de septiembre de 1991, dos excursionistas alemanes, Erika y Helmut Simon, caminaban por los Alpes de Ötztal, a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar, cuando observaron un cuerpo sobresaliendo del hielo.

En un primer momento, pensaron que se trataba de un montañista desaparecido recientemente. Sin embargo, al ser recuperado por los especialistas, se descubrió que el cadáver tenía más de cinco milenios de antigüedad.

La momia recibió el nombre de Ötzi en referencia al valle de Ötztal, donde fue encontrada.

El cuerpo mejor conservado de la prehistoria

12/07/2018 El primer análisis en profundidad del contenido estomacal de Otzi, el cadáver momificado por el frío durante 5.300 años, hallado en 1991 en un glaciar alpino, comió por última vez alimentos ricos en grasa
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A diferencia de las momias egipcias, que fueron embalsamadas artificialmente, Ötzi se conservó de forma completamente natural.

Poco después de morir quedó cubierto por nieve y hielo, donde permaneció congelado durante más de cinco mil años. Las bajas temperaturas evitaron la descomposición de su cuerpo y también preservaron gran parte de su ropa, herramientas, armas y objetos personales.

Gracias a ello, los investigadores pudieron estudiar no solo su esqueleto, sino también tejidos blandos, órganos internos, cabello, uñas e incluso el contenido de su estómago.

¿Cómo era Ötzi?

Los estudios científicos permitieron conocer numerosos detalles sobre su vida:

  • Tenía aproximadamente 45 años, una edad avanzada para su época.
  • Medía cerca de 1,60 metros.
  • Pesaba alrededor de 50 kilos.
  • Tenía ojos marrones.
  • Su piel era oscura y llevaba barba.
  • Presentaba más de 60 tatuajes, considerados los más antiguos conocidos en un ser humano.

Curiosamente, estos tatuajes no parecían tener un fin decorativo, sino terapéutico. Muchos coinciden con puntos utilizados actualmente en la acupuntura para aliviar dolores articulares.

Su última comida

Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue conocer qué había comido pocas horas antes de morir.

En su estómago encontraron restos de:

  • Carne de cabra montés.
  • Carne de ciervo.
  • Cereales.
  • Semillas.
  • Hierbas silvestres.

La comida tenía un alto contenido graso, lo que indica que necesitaba mucha energía para desplazarse por la montaña.

Un asesinato prehistórico

Durante muchos años se creyó que había muerto por el frío.

Sin embargo, modernas tomografías revelaron una punta de flecha incrustada en su hombro izquierdo, que había cortado una arteria importante.

Los investigadores concluyeron que murió desangrado pocos minutos después del impacto.

Además, presentaba heridas en una mano compatibles con una pelea ocurrida poco antes de su muerte y golpes en la cabeza, lo que sugiere un episodio de extrema violencia.

Hoy se considera que Ötzi fue víctima de uno de los asesinatos mejor documentados de la prehistoria.

Un verdadero tesoro arqueológico

Junto al cuerpo aparecieron numerosos objetos perfectamente conservados:

  • Un hacha con hoja de cobre, extremadamente valiosa para la época.
  • Un arco de madera de tejo.
  • Flechas.
  • Un cuchillo de piedra.
  • Una mochila.
  • Recipientes para transportar brasas.
  • Ropa confeccionada con pieles de cabra, oveja y ciervo.
  • Zapatos rellenos de hierba seca para aislar el frío.

Estos elementos demostraron el avanzado nivel tecnológico que ya poseían las comunidades europeas hace más de cinco mil años.

Su ADN también reveló secretos

Las investigaciones genéticas permitieron descubrir que Ötzi:

  • Tenía predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares.
  • Era intolerante a la lactosa.
  • Padecía artritis.
  • Estaba infectado por la bacteria Helicobacter pylori, responsable de muchas úlceras gástricas actuales.
  • También sufría infestaciones por parásitos intestinales.

Estos hallazgos ayudaron a comprender la evolución de diversas enfermedades humanas.

¿Dónde se encuentra actualmente?

Desde 1998, Ötzi se conserva en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, en la ciudad italiana de Bolzano.

Su cuerpo permanece dentro de una cámara especial que reproduce exactamente las condiciones del glaciar donde estuvo congelado durante más de cinco mil años: una temperatura cercana a los -6 °C y una humedad del 98%.

Un legado único para la ciencia

Más de tres décadas después de su descubrimiento, Ötzi continúa siendo objeto de nuevas investigaciones. Gracias a las modernas técnicas de ADN, tomografía computada, análisis isotópicos y estudios forenses, los científicos siguen obteniendo información sobre su vida y su muerte.

Para muchos arqueólogos, se trata del descubrimiento prehistórico más importante del siglo XX, ya que permitió observar con un nivel de detalle sin precedentes cómo vivía un hombre hace más de cinco milenios.

La historia de Ötzi demuestra que un hallazgo casual puede transformar el conocimiento de la humanidad y ofrecer una extraordinaria ventana al pasado, permitiendo conocer cómo eran nuestros antepasados mucho antes del surgimiento de las grandes civilizaciones.

Fuentes de investigación:

  • Museo de Arqueología del Tirol del Sur (Italia).
  • Nature.
  • National Geographic.
  • Smithsonian Magazine.
  • European Journal of Archaeology.
  • Journal of Archaeological Science.