El mercado de los suplementos deportivos atraviesa uno de los momentos de mayor expansión de su historia. Proteínas en polvo, creatina, pre-entrenamientos, aminoácidos y quemadores de grasa forman parte del consumo habitual de miles de personas que entrenan en gimnasios o realizan actividad física recreativa. Sin embargo, especialistas advierten que el auge del sector ha estado impulsado en gran medida por el marketing y las redes sociales, mientras que la evidencia científica que respalda muchos de estos productos continúa siendo limitada.
En Argentina, el crecimiento de la industria se refleja tanto en los gimnasios como en las plataformas de comercio electrónico, donde conviven marcas nacionales e internacionales que promocionan sus productos mediante campañas publicitarias, deportistas e influencers con cientos de miles de seguidores.

Un mercado con escasa regulación específica
A diferencia de los medicamentos, los suplementos deportivos son considerados suplementos dietarios, es decir, alimentos destinados a complementar la alimentación y no a tratar enfermedades.
Su comercialización es controlada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) dentro del marco del Código Alimentario Argentino. Sin embargo, no existe una regulación específica para muchos de los productos diseñados exclusivamente para mejorar el rendimiento deportivo.
Esto significa que una proteína en polvo, un suplemento vitamínico o un potente pre-entrenamiento con altas dosis de cafeína pueden quedar comprendidos dentro de la misma categoría legal, pese a presentar composiciones y efectos muy diferentes.

El poder de las redes sociales
Gran parte del crecimiento del consumo está asociado al impacto de las redes sociales.
Influencers del mundo fitness, entrenadores personales y creadores de contenido promocionan suplementos como parte de una rutina saludable, muchas veces mediante acuerdos comerciales y códigos de descuento. Según especialistas de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA), una parte importante de las recomendaciones proviene justamente de entrenadores, conocidos, redes sociales o de la propia decisión del consumidor, sin intervención de profesionales de la salud.
Esta situación favorece el consumo de productos sin una evaluación nutricional previa y sin conocer posibles contraindicaciones o interacciones con medicamentos.
¿Funcionan realmente?
La ciencia indica que la respuesta depende del suplemento.
El médico especialista en nutrición Eugenio Viviani Rossi, director de posgrados en la Universidad Nacional de La Plata, sostiene que existen cientos de suplementos que prometen mejorar el rendimiento deportivo, pero muy pocos cuentan con evidencia científica sólida.
Actualmente, los productos con mejores estudios que respaldan su eficacia incluyen:
- Creatina.
- Cafeína.
- Beta-alanina.
- Glicerol.
- Bicarbonato de sodio.
- Nitratos presentes, por ejemplo, en el jugo de remolacha.
Incluso en estos casos, los beneficios suelen ser modestos. Diversos estudios muestran mejoras aproximadas de entre el 1% y el 3% en el rendimiento físico, diferencias que pueden ser determinantes para deportistas de alto nivel, pero prácticamente imperceptibles para la mayoría de las personas que entrenan de manera recreativa.
Los riesgos del consumo sin control
Uno de los suplementos más consumidos son los llamados pre-entrenamientos, formulaciones que suelen contener elevadas cantidades de cafeína y otros estimulantes.
La evidencia científica demuestra que dosis moderadas de cafeína pueden mejorar la resistencia física y el rendimiento en ejercicios intensos. Sin embargo, muchos productos superan ampliamente esas cantidades.
El problema aparece cuando el consumidor suma además café, mate, té, bebidas energizantes o gaseosas con cafeína durante el día, aumentando considerablemente la ingesta total.
Entre los efectos adversos documentados se encuentran:
- Taquicardia.
- Aumento de la presión arterial.
- Ansiedad.
- Nerviosismo.
- Insomnio.
- Temblores.
- Riesgo cardiovascular en personas predispuestas.
Algo similar ocurre con los denominados quemadores de grasa, cuyos efectos suelen depender principalmente de sustancias estimulantes y no de una verdadera capacidad para eliminar tejido adiposo.

La alimentación sigue siendo la base
Nutricionistas y médicos deportivos coinciden en que ningún suplemento reemplaza una alimentación equilibrada, un entrenamiento planificado y un descanso adecuado.
Además, remarcan que vitaminas, minerales, colágeno, omega-3 o magnesio solamente deberían suplementarse cuando existe una deficiencia comprobada o una indicación profesional, ya que consumirlos en exceso no aporta beneficios adicionales.
La importancia de comprar productos registrados
Los especialistas también recomiendan verificar que los suplementos cuenten con el Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA), ya que en el mercado circulan productos ingresados por canales informales o vendidos a través de internet sin autorización sanitaria.
Estos suplementos pueden presentar problemas de trazabilidad, contener ingredientes no declarados o concentraciones diferentes a las indicadas en el envase.
Un mercado que sigue creciendo
La cultura del fitness, el auge de las redes sociales y la búsqueda de mejorar el rendimiento físico han convertido a los suplementos deportivos en un negocio multimillonario. No obstante, expertos coinciden en que la mayoría de las personas obtendría mayores beneficios invirtiendo en una alimentación saludable, un programa de entrenamiento adecuado y un buen descanso antes que en productos cuyos efectos, en muchos casos, siguen siendo limitados.
Fuentes consultadas: Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT); Código Alimentario Argentino; Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Confederación Farmacéutica Argentina (COFA); Universidad Nacional de La Plata (UNLP); International Society of Sports Nutrition (ISSN); Australian Institute of Sport (AIS).





