El descubrimiento de una enorme colección de antiguos manuscritos ocultos en el Monasterio de Sakya, en el Tíbet, continúa siendo uno de los hallazgos culturales más sorprendentes de las últimas décadas. Sin embargo, aunque en internet circulan versiones que hablan de 84.000 libros secretos con 10.000 años de antigüedad, los especialistas aclaran que esa afirmación no está respaldada por la evidencia histórica.
Lo que sí está documentado es que, en 2003, durante trabajos de inspección en el histórico monasterio budista de Sakya, se halló una gran colección de manuscritos almacenados detrás de un muro de aproximadamente 60 metros de largo en uno de los edificios del complejo religioso. La noticia fue difundida por la agencia estatal china Xinhua, que informó sobre la existencia de más de 84.000 volúmenes, aunque sin calificarlos como “secretos”.

Un tesoro cultural de enorme valor
El Monasterio de Sakya, fundado en 1073 por Konchok Gyelpo, es uno de los centros más importantes del budismo tibetano. Su nombre significa “Tierra Blanca”, debido al color del terreno donde fue construido.
Los manuscritos encontrados están escritos en distintos idiomas, entre ellos tibetano, sánscrito, chino y mongol, y abarcan una amplia variedad de temas como filosofía budista, historia, medicina tradicional, poesía, religión, literatura, geología y administración.
Los expertos consideran que esta colección constituye una de las bibliotecas budistas más importantes del mundo.
No tienen 10.000 años
Uno de los mitos más difundidos en redes sociales sostiene que los documentos narran 10.000 años de historia humana o que fueron escritos hace esa cantidad de años.
Sin embargo, historiadores y arqueólogos descartan completamente esa posibilidad.
El profesor Boyo Ockinga, especialista en Historia Antigua de la Universidad Macquarie de Australia, explicó que la escritura más antigua conocida surgió en Mesopotamia entre los años 3400 y 3300 antes de Cristo, mediante la escritura cuneiforme, mientras que los jeroglíficos egipcios aparecieron poco después.
Por ese motivo, no existen registros escritos de hace 10.000 años, ya que la humanidad todavía no había desarrollado sistemas de escritura.
¿Qué antigüedad tienen realmente?

Aunque muchos manuscritos son anteriores a la fundación del monasterio y algunos superan ampliamente los mil años de antigüedad, no existe evidencia científica que permita afirmar que tengan varios miles de años más.
Los investigadores creen que numerosos textos fueron elaborados en otros monasterios o centros de estudio budistas y posteriormente trasladados a Sakya para su conservación.
¿Por qué se conservaron tan bien?
Uno de los aspectos que más llama la atención es el excelente estado de conservación de los manuscritos.
Los especialistas consideran que esto se debe a una combinación de factores:
- El clima extremadamente frío y seco del altiplano tibetano.
- La gran altitud, superior a los 4.000 metros sobre el nivel del mar.
- El resguardo dentro de un muro protegido del ingreso de humedad y luz.
Estas condiciones naturales ayudaron a preservar los documentos durante siglos.

Una biblioteca que aún guarda secretos
Actualmente, gran parte de los manuscritos continúa siendo estudiada por investigadores de la Academia Tibetana de Ciencias Sociales.
Diversos informes indican que solo una pequeña parte de la colección ha sido completamente traducida y catalogada, debido al enorme volumen de material y a la complejidad de los antiguos idiomas utilizados.
Entre las obras más llamativas se encuentra un gigantesco libro budista que recopila enseñanzas atribuidas a Buda. El volumen mide aproximadamente dos metros de largo, un metro de ancho, 80 centímetros de grosor y pesa cerca de 500 kilogramos, siendo considerado uno de los libros budistas más grandes del mundo.
Un patrimonio que sobrevivió a la Revolución Cultural
El monasterio sufrió importantes daños durante la Revolución Cultural China (1966-1976). Muchos edificios fueron destruidos y numerosos monjes abandonaron el lugar.
A pesar de ello, la biblioteca logró sobrevivir prácticamente intacta, convirtiéndose hoy en uno de los mayores patrimonios culturales del budismo tibetano.
Un descubrimiento real rodeado de exageraciones
Los especialistas coinciden en que el hallazgo de miles de manuscritos en el Monasterio de Sakya es completamente real y representa uno de los descubrimientos documentales más importantes del budismo.
No obstante, también advierten que muchas publicaciones en internet exageran los datos al afirmar que los textos tienen 10.000 años de antigüedad o contienen toda la historia de la humanidad, afirmaciones que no cuentan con respaldo científico.
Lejos de esos mitos, la colección continúa siendo una fuente invaluable para comprender la historia, la religión, la filosofía y la cultura del Tíbet medieval, ofreciendo a los investigadores una oportunidad única para seguir descubriendo conocimientos preservados durante siglos.
Fuentes consultadas:
- Agencia de noticias Xinhua (China, 2003).
- Academia Tibetana de Ciencias Sociales.
- AAP FactCheck (Australia).
- Universidad Macquarie (Australia).
- UNESCO – Patrimonio cultural del Tíbet.
- Estudios sobre la historia de la escritura en Mesopotamia y Egipto.





