Preocupación por el empleo: crece la desocupación y avanza la precarización laboral en Argentina

El análisis correspondiente al cuarto trimestre de 2025 confirma un escenario complejo en el mercado laboral argentino, marcado por una dinámica contractiva que se traduce en más desocupación, caída en el empleo y un avance sostenido de la precarización.

Según los datos relevados, la tasa de desocupación registró un incremento interanual de 1,1 puntos porcentuales, un dato significativo que refleja el deterioro de las condiciones laborales. En paralelo, se observa una disminución tanto en la tasa de actividad como en la de empleo, lo que evidencia una menor participación de la población en el mercado laboral.

Uno de los datos más relevantes surge de los registros de la Secretaría de Trabajo, que indican que desde noviembre de 2023 se perdieron 200.941 empleos privados registrados, lo que representa una caída del 3,1%. Al mismo tiempo, se generaron 159.501 nuevas altas en el régimen de monotributo (+7,8%), lo que marca una tendencia clara: parte del empleo formal perdido está siendo reemplazado por formas de trabajo más inestables y con menor protección social.

En este contexto, se produjo una destrucción neta de empleo del 0,7%, acompañada por una transformación en la composición del trabajo. La proporción de trabajadores asalariados cayó 0,8 puntos porcentuales, mientras que el cuentapropismo aumentó 0,2 puntos, un fenómeno que suele estar vinculado a estrategias de subsistencia ante la falta de empleo formal.

El impacto no es homogéneo y golpea con mayor fuerza a los sectores más jóvenes. En la población de hasta 29 años, la desocupación creció de manera marcada. En el caso de las mujeres, la tasa pasó del 13,8% al 16,8% en un año, mientras que en los varones el incremento fue aún mayor, del 12,5% al 16,2%, lo que refleja un deterioro significativo en las oportunidades laborales para este segmento.

Además, la presión sobre el mercado de trabajo aumentó un 2,1%, en un contexto donde se mantiene la subocupación y se reduce la búsqueda de empleo entre quienes ya tienen trabajo. Este fenómeno suele interpretarse como un signo de desaliento, ante la falta de oportunidades laborales de calidad.

De esta manera, el panorama laboral argentino muestra señales de alerta, con menos empleo formal, mayor informalidad y un escenario que plantea desafíos importantes para la recuperación del trabajo registrado y la mejora de las condiciones laborales en el país.