Alertan sobre los riesgos de exponerse al sol en horas extremas durante el verano

Con la llegada del verano en el hemisferio sur, las altas temperaturas y la intensa radiación solar obligan a extremar los cuidados al momento de exponerse al sol, especialmente durante las horas de mayor riesgo. Profesionales de la salud advierten que la sobreexposición puede provocar daños inmediatos y a largo plazo, por lo que la prevención resulta clave para disfrutar de la temporada de manera segura.

El período más peligroso para la exposición solar se da entre las 10 y las 16 horas, cuando los rayos ultravioleta (UV) inciden con mayor intensidad sobre la superficie terrestre. Durante estas horas, el cuerpo recibe una dosis elevada de radiación en poco tiempo, aumentando el riesgo de quemaduras solares, deshidratación, golpes de calor y lesiones en la piel.

Un indicador fundamental a tener en cuenta es el Índice UV, una escala internacional que mide la intensidad de la radiación ultravioleta. Cuando el índice es alto (6 a 7) o muy alto (8 a 10), la exposición sin protección puede causar daño en pocos minutos. En valores extremos (11 o más), habituales en días despejados del verano, se recomienda evitar directamente la exposición al sol, ya que los efectos sobre la piel y los ojos pueden ser severos.

Entre los principales riesgos de una exposición prolongada se encuentran las quemaduras solares, el envejecimiento prematuro de la piel, la aparición de manchas, daños oculares como cataratas y, a largo plazo, un mayor riesgo de cáncer de piel, una de las enfermedades más frecuentes y prevenibles si se toman los recaudos necesarios.

Para reducir estos riesgos, especialistas recomiendan utilizar protector solar con un factor de protección (FPS) de 30 o superior, aplicarlo al menos 30 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas o después de ingresar al agua. Además, es fundamental el uso de gorros, anteojos con filtro UV, ropa clara y liviana, y buscar siempre sombra, especialmente en playas, piletas y espacios abiertos.

Otro aspecto clave es la hidratación constante, ya que el calor intenso favorece la pérdida de líquidos y puede derivar en cuadros de deshidratación o golpes de calor, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, considerados los grupos más vulnerables.

Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de tomar conciencia y modificar hábitos durante el verano. Evitar la exposición en horas extremas, prestar atención al Índice UV diario y protegerse adecuadamente son medidas simples que previenen problemas de salud y permiten disfrutar del verano de forma responsable y segura.