
Como cada semana, Natali Monterrosa compartió una nueva entrega de su columna “Travesías y Travesuras” en el programa Patas Arriba, con dos historias tan insólitas como fascinantes: una aventura aérea para seguir un eclipse solar total y una propuesta gastronómica en Miami que rompe todos los esquemas.
Un vuelo único para perseguir un eclipse solar
La primera historia llevó a los oyentes al mundo de la aviación y la ciencia. El próximo 12 de agosto, la aerolínea Iberia realizará un vuelo muy especial que no tendrá como objetivo transportar pasajeros de un punto a otro, sino perseguir un eclipse solar total.
Se trata del vuelo IB1473, un número elegido en homenaje al año de nacimiento del astrónomo Nicolás Copérnico. A bordo de un moderno Airbus A321XLR, la aeronave despegará desde Madrid y buscará ubicarse exactamente bajo la trayectoria del eclipse para que sus ocupantes puedan observar la totalidad del fenómeno desde unos 10.000 metros de altura, por encima de las nubes.
Lejos de ser un viaje turístico, la expedición reunirá a científicos del proyecto Shelios, periodistas e invitados especiales. Incluso, uno de los pilotos posee formación en astrofísica.
Aunque los pasajes nunca estuvieron a la venta, el espectáculo podrá seguirse en vivo gracias a las cámaras instaladas en el avión y a la conexión satelital Starlink, que permitirá transmitir el eclipse a través de las redes sociales de Iberia.
Durante la columna, Monterrosa destacó la originalidad de la propuesta y la calificó como una brillante estrategia de comunicación, imaginando cuánto estarían dispuestos a pagar los fanáticos de la astronomía por un asiento en un vuelo de estas características.
Una cena “muy Miami”
La travesura de la semana llegó desde Hollywood, Florida, muy cerca de Miami, donde un restaurante decidió ofrecer una experiencia gastronómica fuera de lo común.
El CLASS Soirée Steakhouse organiza una vez al mes una cena en la que los comensales disfrutan de un menú de cinco pasos… completamente desnudos.
La propuesta, sin embargo, cuenta con estrictas normas: el personal permanece vestido, solo pueden participar mayores de 18 años, se entregan batas y toallas por cuestiones de higiene y está prohibido tomar fotografías o realizar conductas inapropiadas. Según sus organizadores, el objetivo es ofrecer una experiencia diferente y promover una visión más natural del cuerpo humano.
Con el humor que caracteriza a la columna, Natali dejó varias preguntas al aire: si alguien sería capaz de compartir una cena de este tipo rodeado de desconocidos o si podría concentrarse en degustar un buen filet mignon.
La experiencia tampoco es económica: tiene un costo de 250 dólares para los hombres, 150 dólares para las mujeres y 300 dólares por pareja.
Más allá de lo llamativo de la propuesta, Monterrosa destacó que el restaurante cuenta con una excelente reputación gastronómica y que muchos clientes concurren atraídos tanto por la calidad de sus platos como por la singularidad de la experiencia.
Una vez más, “Travesías y Travesuras” acercó historias curiosas de distintos rincones del mundo, demostrando que viajar también es descubrir las ideas más originales y sorprendentes.





