La inflación le gana al plazo fijo: qué tasa deberían pagar los bancos para no perder frente a los precios

Los plazos fijos tradicionales en Argentina atraviesan un momento complejo: si bien siguen siendo una opción conservadora elegida por muchos ahorristas, hoy están rindiendo por debajo de la inflación. Actualmente, los bancos ofrecen tasas cercanas al 25% anual, lo que equivale a aproximadamente un 2,05% mensual, mientras que la inflación se ubica en torno al 3% mensual.

Este desfasaje implica que quienes invierten en plazos fijos están perdiendo poder adquisitivo, ya que la renta obtenida no alcanza a compensar el aumento de precios. A pesar de esto, el instrumento continúa siendo atractivo frente al dólar, que en marzo muestra una baja cercana al 2% y acumula una caída superior al 5% en lo que va de 2026.

Según el economista Roberto Geretto, para que el plazo fijo logre empatar la inflación actual, debería ofrecer una tasa nominal anual (TNA) cercana al 34,79%. Sin embargo, si se suma una prima de riesgo del 0,5% mensual —para cubrir posibles subas inesperadas de precios— la tasa “ideal” debería ubicarse en torno al 40,79% anual. Muy por encima de los niveles actuales del sistema financiero.

El escenario responde, en parte, a la alta liquidez en pesos y a la menor demanda de crédito, lo que reduce la necesidad de los bancos de ofrecer tasas más altas para captar depósitos. Además, la estabilidad cambiaria también influye: como el dólar no presenta presión alcista, los ahorristas no exigen una mayor renta en moneda local.

De todos modos, el panorama podría cambiar si la inflación comienza a desacelerarse. Si los precios bajaran a un ritmo cercano al 2% mensual, los plazos fijos volverían a ofrecer rendimientos reales positivos. Hasta entonces, la clave estará en seguir de cerca la evolución de la inflación, las tasas y las decisiones del Banco Central, variables que hoy definen el atractivo del ahorro en pesos.