Lo que comenzó como un simple taller de música en escuelas rurales terminó convirtiéndose en un movimiento artístico y social que trascendió fronteras. El músico y docente Ramiro Lezcano logró unir a niños, docentes y artistas de distintas partes del mundo en una serie de producciones musicales que tienen como eje la concientización sobre el uso de agroquímicos y el impacto ambiental.
ESCUCHÁ LAS CANCIONES Y MIRÁ EL DOCUMENTAL EN https://cancionesurgentesparamitierra.com/
La historia nació en escuelas rurales de las localidades de Alejo Ledesma y Canals, en el sur de la provincia de Córdoba, donde Lezcano trabajaba muchas veces “ad honorem”, debido a que varias instituciones no contaban con profesor de música. Allí, junto a sus alumnos, comenzó a construir canciones desde las vivencias cotidianas de los chicos, en contacto permanente con el campo y las problemáticas ambientales que atravesaban sus comunidades rurales.
El hecho que marcó un antes y un después ocurrió cuando un avión fumigador pasó cerca de una de las escuelas mientras los alumnos estaban en clases. La situación generó preocupación e indignación entre los chicos y docentes. A partir de esa experiencia surgió una canción que terminó siendo el disparador de un proyecto mucho más grande: utilizar la música como herramienta de expresión, conciencia y denuncia.
Así nació “Canciones urgentes para mi tierra”, un proyecto artístico y educativo que comenzó a crecer de manera inesperada. Las composiciones creadas por los alumnos empezaron a difundirse y rápidamente sumaron el apoyo de reconocidos músicos argentinos e internacionales. Artistas como León Gieco, Rubén Blades, Hilda Lizarazu y Víctor Heredia participaron de los álbumes colaborativos que buscaban visibilizar las consecuencias de las fumigaciones y otros problemas ambientales.



Las canciones hablan del desmonte, la contaminación, las fumigaciones y la necesidad de proteger la tierra y la salud de las comunidades rurales. Lo más impactante es que muchas de esas letras fueron escritas por niños que viven diariamente esas situaciones y encontraron en el arte una manera de hacer escuchar su voz. El proyecto llegó incluso a organizar una especie de “Woodstock ambiental” en pleno campo argentino, reuniendo músicos, estudiantes y familias en defensa del ambiente.
Toda esta experiencia dio origen al documental Una canción para mi tierra, dirigido por Mauricio Albornoz Iniesta y producido por Sebastián Carreras. La película retrata el recorrido de Ramiro Lezcano y sus alumnos, mostrando cómo una iniciativa nacida en aulas rurales terminó convirtiéndose en un movimiento cultural y ambiental reconocido internacionalmente.
El documental fue presentado en distintos festivales internacionales y puede encontrarse información sobre proyecciones, avances y material audiovisual en la página oficial del proyecto: Canciones Urgentes para mi Tierra
Además, las canciones del proyecto pueden escucharse en plataformas digitales como Spotify y también en videos y presentaciones disponibles en YouTube, donde se encuentran videoclips, entrevistas y registros de las actividades realizadas en las escuelas rurales.
La historia de Ramiro Lezcano demuestra cómo la música puede convertirse en una poderosa herramienta de transformación social, capaz de unir comunidades, derribar fronteras y visibilizar problemáticas que muchas veces permanecen silenciadas.





