Josefina Diez comenzó en 2020 reciclando tapitas y envases en el garaje de su casa, con una trituradora y un horno casero. Seis años después, su emprendimiento MarSinPlast se convirtió en una iniciativa de economía circular que fabrica muebles, macetas y objetos de diseño a partir de plástico recuperado.
Lo que para muchos era simplemente basura se convirtió en una oportunidad para Josefina Diez, una emprendedora de Mar del Plata que encontró en el reciclaje una manera de contribuir al cuidado del medioambiente y desarrollar un proyecto productivo.

La iniciativa comenzó durante la pandemia, cuando tenía 25 años y decidió experimentar con residuos plásticos que habitualmente terminaban en basurales o contaminando las playas de su ciudad.
Con una trituradora y un pequeño horno adaptado, comenzó a transformar tapitas de gaseosas, envases de shampoo y otros materiales descartados en objetos útiles. La propuesta fue creciendo con el acompañamiento de su familia y la colaboración de vecinos que comenzaron a acercar los residuos para su reutilización.
Seis años después, aquel proyecto inicial se convirtió en MarSinPlast, un emprendimiento que recupera plástico y lo transforma en productos de diseño, demostrando que los materiales descartados pueden tener una nueva vida.
De las tapitas a los muebles reciclados
Los primeros productos elaborados por Josefina fueron pequeños objetos, como llaveros, macetas y comederos para mascotas. Sin embargo, con el crecimiento del proyecto comenzó a desarrollar nuevas técnicas para aprovechar mayores cantidades de plástico.
A partir de la trituración y el procesamiento de los materiales, el emprendimiento empezó a fabricar placas de plástico reciclado que posteriormente se utilizan para producir muebles, estantes, cajoneras y artículos de decoración.
El trabajo requiere una clasificación previa de los residuos según el tipo de plástico y su color. Luego, los materiales se trituran y se someten a un proceso de calentamiento y prensado mediante moldes, que permite obtener piezas resistentes y adaptables a diferentes diseños.
Uno de los datos que permite dimensionar el trabajo es que, según explicó la emprendedora, se necesitan aproximadamente 20.000 tapitas de plástico para fabricar un contenedor portamacetas de 40 kilos.
De esta manera, el proyecto busca reducir la cantidad de residuos que terminan contaminando el ambiente y, al mismo tiempo, generar productos que puedan utilizarse durante años.
Una iniciativa que creció con el compromiso de la comunidad

La colaboración de vecinos, escuelas y empresas fue fundamental para el desarrollo de MarSinPlast.
Desde sus comienzos, Josefina impulsó la separación de residuos y la recolección de materiales que podían recuperarse. La propuesta se difundió a través de las redes sociales y los mensajes de WhatsApp, lo que permitió ampliar la cantidad de personas involucradas.
El emprendimiento también conservó su carácter familiar. Sus padres, Gabriela y Hugo, acompañaron el desarrollo de la iniciativa, mientras que la experiencia de su padre en la fabricación de muebles contribuyó a avanzar hacia la producción de objetos de mayor tamaño.
El crecimiento permitió consolidar un modelo basado en la economía circular, que busca aprovechar los materiales existentes, reducir los desperdicios y prolongar su vida útil.
El reciclaje como herramienta de concientización
Josefina estudió la Licenciatura en Gestión Ambiental en la Universidad Tecnológica Nacional y encontró en su emprendimiento una manera de aplicar esos conocimientos.
Conocida en las redes sociales como “La Chica del Plástico”, comenzó a compartir videos del proceso de reciclaje, consejos para separar residuos y ejemplos de los productos que pueden elaborarse a partir de materiales descartados.
Su trabajo también la llevó a participar en talleres, capacitaciones y charlas educativas destinadas a escuelas, empresas y organizaciones.
La iniciativa recibió distintos reconocimientos y permitió ampliar la difusión de su propuesta, que busca demostrar que el reciclaje puede convertirse en una alternativa productiva y generar conciencia sobre la responsabilidad ambiental.
Un nuevo desafío con residuos del mar

El proyecto también comenzó a explorar nuevas posibilidades para recuperar materiales que presentan mayores dificultades de reutilización.
En 2026, Josefina participó en una iniciativa junto a Camila Pullara para trabajar con redes de pesca descartadas, uno de los residuos que pueden permanecer durante años en los ecosistemas marinos y representar un peligro para distintas especies.
La propuesta apunta a recuperar esos materiales y transformarlos en nuevos productos, ampliando el alcance del reciclaje más allá de los residuos domésticos.
Con su experiencia, la emprendedora busca demostrar que la recuperación de materiales puede contribuir tanto al cuidado del ambiente como al desarrollo de nuevas oportunidades productivas.
La historia de Josefina Diez refleja cómo una iniciativa que comenzó en el garaje de una casa puede crecer a partir de la creatividad, el compromiso familiar y la participación comunitaria, convirtiendo residuos en productos útiles y promoviendo una nueva mirada sobre el consumo y el cuidado del medioambiente.
