En los últimos años, especialistas en salud y bienestar han destacado la importancia del nervio vago, un componente clave del sistema nervioso parasimpático, encargado de regular funciones vitales como la frecuencia cardíaca, la respiración, la digestión y la respuesta al estrés. Activarlo correctamente puede ayudar a reducir la ansiedad, mejorar la digestión y fortalecer la salud emocional.

Según los expertos, cuando el nervio vago funciona de manera óptima, favorece la relajación del cuerpo, ayuda a disminuir la presión arterial, mejora la capacidad digestiva y refuerza el sistema inmunológico. Por el contrario, un nervio vago poco activo puede estar relacionado con estrés crónico, inflamación y dificultades para manejar la ansiedad.
Para estimular su actividad, los especialistas recomiendan prácticas sencillas que pueden incorporarse al día a día, como respiración profunda y diafragmática, meditación o mindfulness, ejercicio moderado, cantar o tararear, exposición breve al frío y masajes o contacto físico. Todas estas técnicas contribuyen a aumentar la resiliencia física y emocional, generando un estado de calma y bienestar general.
¿Qué es el nervio vago y por qué es importante?
El nervio vago forma parte del sistema nervioso parasimpático, encargado de activar la respuesta de relajación del cuerpo. Cuando este nervio funciona de manera óptima, ayuda a:
- Reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
- Mejorar la digestión y la absorción de nutrientes.
- Disminuir la ansiedad y el estrés.
- Fortalecer la respuesta inmune.
- Favorecer la claridad mental y el equilibrio emocional.
Por el contrario, un nervio vago poco activo puede estar asociado con estrés crónico, inflamación, problemas digestivos y ansiedad persistente.
Cómo activar el nervio vago
Existen varias herramientas prácticas que pueden estimular su funcionamiento de manera natural:
Masajes y contacto físico: masajes en cuello y hombros, así como abrazos, favorecen la relajación y la activación del nervio.
Respiración profunda y diafragmática: inhalar lentamente por la nariz, expandiendo el abdomen, y exhalar despacio ayuda a activar el sistema parasimpático.
Cantar, tararear o gargarejar: movimientos de la garganta y vibración vocal estimulan el nervio vago.
Meditación y mindfulness: prácticas de atención plena y relajación aumentan la actividad vagal y reducen la respuesta al estrés.
Ejercicio físico moderado: caminar, nadar o yoga contribuye a regular la frecuencia cardíaca y a activar el nervio.
Exposición al frío: duchas breves con agua fría o lavarse la cara con agua fría pueden estimular la respuesta vagal.
El interés por el nervio vago crece a medida que investigaciones científicas y clínicas muestran que su correcta activación no solo reduce el estrés, sino que también mejora la salud integral, incluyendo sueño, digestión y equilibrio emocional. Así, simples hábitos diarios pueden convertirse en aliados para transformar la ansiedad y la tensión en bienestar y equilibrio corporal y mental.
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