En el marco del Día Internacional de la Dislexia, que se conmemora cada 8 de octubre, en la mañana de Comunicándonos charlamos con Carla Boidi, una mujer de Rafaela que descubrió en la adultez que tiene dislexia y decidió compartir su experiencia para visibilizar esta condición y transmitir un mensaje de comprensión e inclusión.
Carla contó que durante mucho tiempo hubo actividades que le resultaban más difíciles que a otras personas, como leer, escribir, concentrarse en determinados textos y ordenar algunas ideas. Durante años, creyó que simplemente debía esforzarse más, hasta que encontró una explicación para esas dificultades: la dislexia.
Su testimonio pone en evidencia una realidad que muchas personas atraviesan sin conocer el motivo de sus dificultades. La dislexia puede pasar inadvertida durante la infancia y la adolescencia, especialmente cuando las personas desarrollan estrategias para compensar los obstáculos que encuentran en el aprendizaje. En algunos casos, el diagnóstico llega recién en la adultez, cuando esas dificultades persisten o cuando la persona comienza a buscar respuestas.
Carla eligió compartir su historia durante el Mes Turquesa, una iniciativa vinculada a la concientización sobre la dislexia, para recordar que reconocer una dificultad no significa establecer un límite, sino comprender mejor cómo aprende cada persona.
¿Qué es la dislexia y cómo puede manifestarse?
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta principalmente la lectura y la escritura, especialmente en la precisión, la fluidez y la ortografía. No está relacionada con la falta de inteligencia ni con la falta de voluntad o esfuerzo. Cada persona puede experimentarla de manera diferente y necesitar distintos tipos de acompañamiento.
Entre las dificultades que pueden aparecer se encuentran el reconocimiento de palabras, la relación entre letras y sonidos, la lectura fluida y la escritura correcta. En la adultez, estos desafíos pueden continuar e influir en actividades cotidianas, laborales o académicas. Sin embargo, con estrategias adecuadas y los apoyos necesarios, las personas con dislexia pueden desarrollar sus capacidades y alcanzar sus objetivos.
En Argentina, la Ley Nacional 27.306 establece un marco para garantizar el abordaje integral e interdisciplinario de las personas con Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA) y promover su derecho a una educación de calidad.
Un mensaje para visibilizar y comprender
En su publicación, Carla dejó una reflexión que resume el sentido de compartir su historia:
“Si sos una persona con dislexia, si acompañás a alguien que lo es, o si recién estás empezando a entenderla, ojalá mi experiencia te recuerde algo: no hay una única manera de aprender. Y tener una dificultad no significa tener un límite”.
Su testimonio invita a revisar los prejuicios, reconocer las distintas formas de aprender y comprender que muchas personas llegan a la adultez sin haber identificado el origen de las dificultades que enfrentaron durante años.
La entrevista en Comunicándonos permitió poner en palabras una experiencia personal que también puede ayudar a otras personas a reconocerse, buscar respuestas y entender que un diagnóstico no define sus posibilidades ni sus proyectos de vida.





