Un equipo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) desarrolló un dispositivo de concentración solar térmica capaz de generar calor a temperaturas de hasta 120 grados. El prototipo alcanzó una eficiencia del 70% y representa una alternativa para reducir el consumo de gas natural en distintos procesos industriales.
El desarrollo fue liderado por Pablo Dellicompagni, investigador del Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional (INENCO), y demandó una inversión aproximada de 5.000 dólares. Durante los ensayos, el equipo logró una potencia máxima de 8 kilovatios térmicos.
La tecnología se basa en un colector cilindro-parabólico, un sistema que utiliza superficies reflectantes curvas para concentrar la radiación solar sobre un tubo por el que circula agua. El calor acumulado permite elevar su temperatura y producir agua caliente o vapor, que puede utilizarse en diferentes actividades productivas.

¿Cómo funciona el sistema de concentración solar?
El prototipo está instalado en el campus experimental del INENCO, en Salta. Cuenta con una estructura metálica de 6,5 metros de largo, dos módulos reflectores de aluminio y una superficie de captación solar de 11 metros cuadrados.
Mediante un mecanismo automático, el equipo sigue el recorrido del sol de este a oeste durante el día. De esta manera, concentra la radiación sobre un tubo absorbedor de acero de seis metros de longitud, donde se transfiere el calor al agua.
A diferencia de los paneles fotovoltaicos, que transforman la luz solar en electricidad, esta tecnología aprovecha directamente la energía del sol para producir calor. Esa característica la convierte en una alternativa para industrias que necesitan temperaturas bajas y medias durante sus procesos de producción.
¿Qué industrias podrían beneficiarse?
Según el investigador, una parte importante de la energía que consume la industria se destina a procesos térmicos. Por eso, la concentración solar podría complementar o sustituir parcialmente el uso de combustibles convencionales en diferentes sectores.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran:
- Alimentos y bebidas: pasteurización, cocción, esterilización de envases y lavado industrial.
- Industria textil: lavado de fibras y teñido de telas.
- Papel y madera: secado, blanqueado y cocción.
- Minería e industria química: generación de calor para la extracción y el tratamiento de sales.
Este tipo de tecnología ya se utiliza en distintos países. Uno de los ejemplos es una instalación solar térmica de gran escala de la cervecera Heineken, en Sevilla, España, destinada a cubrir parte de la demanda de calor de su fábrica.
En Argentina, en cambio, todavía no existen aplicaciones comerciales de esta tecnología para procesos industriales, según los datos presentados sobre el desarrollo.
Menos gas y menores emisiones
Las estimaciones realizadas a partir del prototipo indican que cada equipo podría desplazar entre 910 y 970 metros cúbicos de gas natural al año. Esto representaría una reducción de entre 2,24 y 2,39 toneladas de dióxido de carbono anuales.
Además del beneficio ambiental, el desarrollo abre la posibilidad de fabricar equipos con componentes nacionales, como láminas de aluminio reflectante y tubos de vidrio convencionales. Esto permitiría reducir costos y disminuir la dependencia de piezas importadas.
Sin embargo, el sistema todavía necesita avanzar antes de llegar al mercado. El prototipo se encuentra en una etapa de validación tecnológica y aún debe adaptarse a consumos industriales concretos. Entre los desafíos pendientes figuran mejorar su resistencia a los vientos fuertes, optimizar el seguimiento solar y automatizar el suministro de agua, además de simplificar su operación y mantenimiento.
El desafío de competir con el gas y los paneles solares
Aunque la tecnología demostró resultados prometedores, su desarrollo comercial enfrenta una dificultad central: el costo de la energía producida.
De acuerdo con las mediciones informadas por el equipo, el calor generado tiene un costo estimado de 7,19 centavos de dólar por kilovatio hora térmico, sin incluir ingeniería ni instalación. Según el investigador, ese valor resulta superior al costo del calor obtenido mediante gas natural, especialmente cuando existen tarifas subsidiadas.
Por eso, la posibilidad de incorporar estos equipos dependerá, entre otros factores, de la evolución de los precios energéticos, las inversiones necesarias y los incentivos destinados a reducir las emisiones industriales.
La concentración solar térmica también presenta una ventaja potencial frente a la energía fotovoltaica: permite almacenar energía en forma de calor para utilizarla posteriormente en la generación de vapor. Esto podría resultar especialmente útil en industrias que necesitan un suministro térmico sostenido.
El trabajo del Conicet y la Universidad Nacional de Salta constituye un avance en la investigación de alternativas energéticas para la producción. El próximo desafío será transformar el prototipo experimental en una solución robusta, accesible y capaz de responder a las necesidades concretas de las empresas argentinas.
El desarrollo demuestra que la energía solar no solo puede utilizarse para generar electricidad: también puede convertirse en una fuente directa de calor para producir, fabricar y transformar materias primas con un menor consumo de combustibles fósiles.
