
La confianza en las propias capacidades influye en la manera de enfrentar dificultades, tomar decisiones y perseverar ante los obstáculos. Especialistas en salud mental destacan que esta habilidad puede desarrollarse con experiencias concretas, el aprendizaje de nuevas estrategias y una mirada más realista sobre los propios recursos.
La autoeficacia es el concepto psicológico que describe la creencia de una persona en su capacidad para organizar y llevar adelante las acciones necesarias para afrontar una situación o alcanzar una meta. Desarrollado por el psicólogo Albert Bandura, este concepto está relacionado con la motivación, el esfuerzo y la perseverancia.
Según un informe publicado por Infobae, especialistas de INECO explicaron que fortalecer la autoeficacia no significa creer que todo es posible, sino reconocer que se pueden adquirir habilidades, aprender de las experiencias y encontrar alternativas frente a las dificultades.
Cinco estrategias para fortalecer la confianza personal
1. Dividir los objetivos en pasos alcanzables
Cuando una meta parece demasiado grande, es habitual sentir inseguridad o postergar el comienzo. Una estrategia útil consiste en dividirla en pequeñas acciones que puedan realizarse de manera progresiva.
Cada avance permite reconocer los propios logros, acumular experiencias positivas y fortalecer la confianza para afrontar desafíos más complejos.
2. Reconocer las propias capacidades
Muchas veces, las personas se concentran en sus errores y dejan de lado aquello que hicieron bien. Identificar las habilidades utilizadas para resolver problemas, superar obstáculos o aprender algo nuevo ayuda a construir una percepción más equilibrada de uno mismo.
Reconocer los logros no implica ignorar las dificultades, sino comprender que también existen recursos personales que pueden aprovecharse en el futuro.
3. Cuestionar los pensamientos negativos
Las ideas como “no soy capaz”, “siempre me sale mal” o “no voy a poder” pueden influir en las decisiones y llevar a evitar situaciones desafiantes.
Una alternativa consiste en contrastar esos pensamientos con la evidencia: revisar qué ocurrió realmente, qué herramientas se utilizaron y qué podría hacerse de otra manera. El objetivo no es reemplazar una visión negativa por un optimismo exagerado, sino desarrollar una perspectiva más realista y flexible.
4. Aprender a actuar a pesar del miedo
La confianza no siempre aparece antes de comenzar. En ocasiones, se construye mientras una persona avanza, incluso cuando siente temor, ansiedad o inseguridad.
Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso se destaca que no es necesario eliminar todas las emociones incómodas para actuar de acuerdo con los objetivos y valores personales. Aprender a tolerar ese malestar puede ayudar a desarrollar nuevas habilidades y afrontar situaciones que antes se evitaban.
5. Aprender de los errores y buscar alternativas
Un resultado desfavorable no define la capacidad de una persona. Frente a una dificultad, es importante revisar las estrategias utilizadas, identificar qué aspectos pueden mejorarse y considerar otras alternativas.
Entender los errores como oportunidades de aprendizaje permite abandonar la idea de que cada tropiezo representa un fracaso definitivo y favorece una actitud más perseverante ante futuros desafíos.
La confianza también se construye con experiencias
La autoeficacia se fortalece a partir de los logros personales, la observación de otras personas que atraviesan situaciones similares, el acompañamiento del entorno y la manera en que cada individuo interpreta sus propias emociones.
La licenciada Belén Tarallo, integrante del equipo de Psicoterapia de INECO, explicó que los enfoques cognitivo-conductuales trabajan sobre las experiencias de logro, la revisión de pensamientos y el aprendizaje de nuevas habilidades. Otros abordajes, como la Terapia de Aceptación y Compromiso, promueven avanzar hacia metas significativas aun cuando persistan la inseguridad o el miedo.
Sin embargo, la confianza no depende exclusivamente de la actitud personal. También influyen las habilidades disponibles, los recursos y las condiciones en las que cada persona debe desenvolverse.
Cuando la falta de confianza genera un malestar persistente o interfiere en el trabajo, los vínculos o la toma de decisiones, consultar con un profesional de la salud mental puede ayudar a identificar las dificultades y desarrollar herramientas para afrontarlas.
Fortalecer la confianza en uno mismo es un proceso gradual. No se trata de tener todas las respuestas ni de poder con todo, sino de aprender a reconocer las propias capacidades, aceptar las dificultades y descubrir que es posible avanzar incluso cuando el camino presenta obstáculos.
