Crece la cantidad de personas en situación de calle en Argentina y cambia el perfil de quienes atraviesan esta problemática

Un reciente informe de la Fundación para el Desarrollo Humano Integral (DHI) advirtió sobre un preocupante crecimiento de las personas en situación de calle en Argentina y alertó sobre un cambio significativo en el perfil de quienes atraviesan esta realidad. Según el relevamiento, ya no se trata únicamente de hombres adultos solos, sino que cada vez son más las familias completas, mujeres, jubilados, niños y adolescentes que se ven afectados por la falta de acceso a una vivienda.

El estudio, denominado “Situación de Calle en Argentina 2026”, señala que la problemática debe entenderse como una de las expresiones más extremas de la exclusión social y habitacional. Los investigadores sostienen que la situación de calle no responde únicamente a la ausencia de una vivienda, sino también a factores como la precarización laboral, la imposibilidad de afrontar alquileres, los problemas de salud física y mental, las adicciones, la violencia y el debilitamiento de las redes de contención familiar y social.

La economía, principal causa del crecimiento

Uno de los datos más relevantes del informe indica que cada vez más personas llegan a vivir en la calle por motivos económicos directos. La pérdida de empleo, la caída de ingresos y la imposibilidad de sostener un alquiler aparecen como los factores más frecuentes.

Los especialistas remarcan que la problemática se desarrolla en un contexto donde cerca del 21% de los hogares argentinos alquilan su vivienda y donde crecen distintas formas de acceso precario al hábitat, como hoteles pensión, conventillos, viviendas ocupadas o situaciones de hacinamiento.

Según los autores del estudio, el fenómeno dejó de estar concentrado exclusivamente en los grandes centros urbanos y comenzó a extenderse hacia localidades intermedias y barrios alejados de las ciudades.

Un perfil que ya no es el de años atrás

Durante décadas, la imagen más común de una persona en situación de calle era la de un hombre adulto, con vínculos familiares deteriorados y problemas de consumo. Sin embargo, el relevamiento muestra una transformación profunda.

Actualmente se observa un incremento de:

  • Familias completas que perdieron su vivienda.
  • Mujeres víctimas de violencia de género.
  • Jubilados con ingresos insuficientes.
  • Jóvenes y adolescentes expulsados de sus hogares.
  • Niños y niñas que viven junto a sus familias en condiciones de extrema vulnerabilidad.
  • Personas con problemas de salud mental.

Además, los investigadores detectaron un aumento de la presencia de adultos mayores que, tras años de trabajo, no logran afrontar los costos de alquiler o sostener condiciones mínimas de habitabilidad.

Datos que preocupan

El informe también aporta cifras que reflejan la complejidad de la situación:

  • Solo el 14,75% completó los estudios secundarios.
  • Más del 61% no recibe asistencia económica estatal.
  • El 54% manifestó haber sufrido algún tipo de violencia desde que vive en la calle.
  • Uno de cada cuatro declaró haber padecido violencia por parte de fuerzas de seguridad.
  • Más del 50% de las mujeres y personas trans reportó situaciones de violencia de género.
  • El 54% consume sustancias psicoactivas y casi la mitad de ellos afirmó que el consumo aumentó luego de quedar en situación de calle.

Los especialistas aclaran que las adicciones no siempre son la causa inicial de la problemática y que, en muchos casos, aparecen como consecuencia de las condiciones de vida extremas que enfrentan estas personas.

Un desafío para las políticas públicas

La Fundación DHI sostiene que las respuestas estatales suelen concentrarse en medidas de emergencia, especialmente durante los meses de invierno, pero advierte que se necesitan políticas integrales y permanentes.

Entre las propuestas planteadas figuran programas de alquiler social, fortalecimiento de políticas habitacionales, producción pública de viviendas, dispositivos de acompañamiento interdisciplinario y sistemas de información que permitan dimensionar correctamente el fenómeno.

Los investigadores remarcan que la situación de calle constituye una problemática estructural que requiere la participación coordinada de los distintos niveles del Estado y de organizaciones comunitarias para generar soluciones sostenibles.

Mientras tanto, el informe concluye que la crisis habitacional y las dificultades económicas continúan ampliando el universo de personas afectadas, transformando una realidad que ya no impacta únicamente en sectores tradicionalmente vulnerables, sino también en familias y trabajadores que hasta hace pocos años lograban sostener condiciones mínimas de estabilidad.