La conexión con otras personas, los gestos de afecto y las actividades compartidas pueden contribuir al bienestar emocional. Especialistas destacan la importancia de construir relaciones de confianza y generar espacios de encuentro, mientras la ciencia continúa investigando el papel de la oxitocina, conocida popularmente como la “hormona del amor”.
Un informe publicado por Infobae señala que esta sustancia participa en distintos procesos relacionados con los vínculos sociales. Sin embargo, aunque existen estudios sobre sus efectos y su relación con la salud, todavía no hay evidencia suficiente para afirmar que aumentarla permita retrasar el envejecimiento o prolongar la vida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también advierte sobre la importancia de la conexión social: su informe de 2025 indicó que una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad. Los vínculos sólidos, por el contrario, se asocian con mejores indicadores de salud y un menor riesgo de muerte prematura.

1. Compartir abrazos y gestos de afecto
Los abrazos, tomarse de la mano o recibir un masaje son algunas formas de contacto físico que pueden generar una sensación de seguridad y cercanía, siempre que exista consentimiento.
Una revisión científica publicada en la revista Nature Human Behaviour, que reunió 137 estudios y 12.966 participantes, encontró que distintas intervenciones de contacto físico se asociaban con reducciones del dolor, la ansiedad y los síntomas depresivos en adultos.
Estos resultados respaldan la importancia del contacto afectivo, aunque no permiten atribuir todos sus beneficios exclusivamente a la oxitocina.
2. Conversar sin distracciones digitales
Dedicar tiempo a una conversación cara a cara, escuchar con atención o compartir una comida sin mirar constantemente el teléfono son hábitos sencillos que pueden fortalecer las relaciones.
La calidad de los vínculos no depende únicamente de la cantidad de conversaciones, sino también de la posibilidad de sentirse escuchado, comprendido y acompañado.
La OMS recomienda promover el contacto con amigos, vecinos y familiares como una de las formas de combatir el aislamiento social. Cuando la soledad se vuelve persistente o está acompañada de ansiedad o depresión, también puede ser necesario buscar apoyo profesional.
3. Compartir tiempo con animales
Para muchas personas, convivir con un perro u otro animal de compañía representa una fuente de afecto, compañía y motivación para mantener rutinas cotidianas.
Las interacciones con animales pueden contribuir al bienestar emocional y ayudar a disminuir la sensación de soledad en determinados contextos. Sin embargo, no reemplazan los vínculos humanos ni constituyen un tratamiento por sí mismas.
Antes de incorporar un animal al hogar, es importante evaluar el tiempo, los recursos y los cuidados que requiere, priorizando siempre su bienestar.
4. Bailar, reír y participar en actividades grupales
Bailar, compartir momentos divertidos con amigos o participar en actividades deportivas, culturales y comunitarias son oportunidades para crear vínculos y fortalecer el sentido de pertenencia.
Estos espacios permiten conocer personas, compartir intereses y desarrollar relaciones basadas en la confianza y la reciprocidad. También es importante reconocer que no todos los vínculos son saludables: cuidar el bienestar emocional implica establecer límites y alejarse de relaciones que generan malestar o situaciones de violencia.
La oxitocina no es una fórmula para rejuvenecer
Aunque la oxitocina interviene en procesos relacionados con el apego y las interacciones sociales, sus efectos son complejos y dependen del contexto. No se puede afirmar que practicar estos cuatro hábitos aumente necesariamente sus niveles ni que eso garantice una vida más larga.
La evidencia disponible sí destaca la importancia de mantener relaciones sociales saludables como parte del bienestar general.
Cultivar los afectos, dedicar tiempo a las personas importantes, compartir experiencias y participar en la comunidad son acciones cotidianas que pueden contribuir a una mejor calidad de vida. Acompañadas por el descanso adecuado, la actividad física y los controles de salud, forman parte de un enfoque integral del cuidado personal.
