
La innovación y el cuidado del ambiente vuelven a encontrar un punto de encuentro en la provincia de Río Negro. En la localidad de Mainqué, los emprendedores Lucas Porro y Alfredo Quiroga desarrollaron Eco Light, un combustible ecológico elaborado íntegramente a partir de residuos de la producción frutícola y de frutos secos, con el objetivo de ofrecer una alternativa sustentable a la leña tradicional.
La iniciativa surgió a partir de una observación inesperada. Lucas Porro, dedicado a la permacultura y la bioconstrucción, quedó impactado al presenciar un incendio en una planta juguera de la región. Allí advirtió el enorme poder calórico que generaban ciertos residuos orgánicos durante su combustión, lo que lo llevó a comenzar una serie de pruebas y experimentos utilizando desechos agrícolas disponibles en el Alto Valle.
Una fórmula basada en la economía circular
El combustible desarrollado combina distintos materiales que habitualmente son descartados por otras actividades productivas. Entre ellos se encuentran el orujo de pera —residuo que queda tras la extracción del jugo—, cáscaras micronizadas de nueces y almendras, carbón recuperado de hornos de ladrillo y mucílago de nopal, una sustancia natural que actúa como aglutinante.
La mezcla da origen a una pasta moldeable con una importante capacidad energética. Según sus creadores, el producto ofrece una combustión prolongada, genera calor de manera eficiente y puede utilizarse tanto para calefacción como para cocinar alimentos, sin transmitir olores ni sabores indeseados.
Menos tala y más aprovechamiento de residuos
Uno de los principales beneficios de Eco Light es que permite aprovechar materiales que normalmente terminarían como desechos. De esta manera, contribuye a reducir la presión sobre los bosques utilizados para la obtención de leña y promueve un modelo de producción más sustentable.
Además, el uso de cáscaras de frutos secos aporta una solución complementaria para algunos problemas sanitarios de la producción regional, ayudando a disminuir la acumulación de residuos que pueden favorecer la aparición de plagas agrícolas.
Reconocimiento y expectativas
El proyecto fue presentado recientemente en la Fiesta Nacional de la Manzana, donde despertó un fuerte interés entre productores, instituciones y visitantes. Los emprendedores recibieron consultas y pedidos desde distintas provincias argentinas, aunque por el momento la fabricación se realiza a pequeña escala debido a la falta de equipamiento industrial.
Ante el potencial de la iniciativa, el Ministerio de Producción de Río Negro manifestó su interés en acompañar el desarrollo del emprendimiento y generar vínculos que permitan ampliar la producción en el futuro.
Innovación con sello argentino
Más allá de su escala actual, Eco Light se presenta como un ejemplo concreto de cómo la innovación puede transformar problemas ambientales en oportunidades productivas. Convertir residuos agrícolas en energía limpia no solo reduce el impacto ambiental, sino que también genera valor agregado para las economías regionales.
Mientras trabajan para conseguir el financiamiento necesario que les permita industrializar el proceso, Lucas Porro y Alfredo Quiroga sueñan con que su creación se convierta en una referencia nacional en materia de combustibles sustentables, demostrando que muchas veces las soluciones para un futuro más limpio pueden encontrarse en aquello que hoy consideramos simplemente un desecho.





