
La Municipalidad de Rafaela puso en marcha un Plan de Mitigación de Aves con el objetivo de disminuir la presencia masiva de palomas y estorninos en el microcentro, una problemática que desde hace años genera suciedad, deterioro del espacio público y posibles riesgos sanitarios para vecinos y comerciantes.
La iniciativa combina tecnología, infraestructura y acciones ambientales, priorizando métodos que permitan modificar el comportamiento de las aves sin causarles daño.
Un ecoláser para ahuyentar aves sin lastimarlas
La principal innovación del plan es la incorporación de un ecoláser, un dispositivo que proyecta haces de luz verde sobre las copas de los árboles durante el horario en que las aves regresan a descansar.
El equipo tiene un alcance de hasta 2.500 metros y funciona entre las 18:00 y las 20:00 horas. Las palomas y los estorninos perciben la luz como una amenaza, por lo que abandonan esos sectores y buscan otros sitios donde posarse.
Desde el municipio remarcan que se trata de una tecnología disuasiva, no letal, diseñada para modificar la conducta de las aves sin provocarles lesiones ni estrés.
Una estrategia integral
El plan no se limita al uso del ecoláser. También contempla otras medidas complementarias:
- Redes de exclusión en árboles estratégicos para impedir que las palomas se posen, permitiendo al mismo tiempo el paso de aves pequeñas y polinizadores.
- Corredores biológicos, mediante la plantación de árboles en sectores alejados del casco urbano para ofrecer nuevos espacios de refugio.
- Limpieza y control sanitario permanente para reducir la acumulación de excrementos y limitar la disponibilidad de alimento en la vía pública.
Convivencia entre ciudad y naturaleza
El especialista en aves Pablo Capovilla explicó que el objetivo no es eliminar las especies, sino reorientar su presencia hacia lugares donde no generen inconvenientes.
“Son acciones disuasivas cuyo objetivo es que, en los lugares donde ocasionan mayores problemas, se implementen estrategias para correrlas y que se vayan a otros sectores donde no generen tantos inconvenientes”.
La propuesta busca reducir la suciedad en zonas comerciales, prevenir problemas sanitarios, preservar el bienestar animal y reorganizar la presencia de las bandadas hacia áreas periurbanas más adecuadas.
Un modelo de manejo ambiental
La experiencia de Rafaela se enmarca en una tendencia internacional que promueve el manejo ético de la fauna urbana, reemplazando los métodos letales por soluciones sostenibles que favorecen la convivencia entre las personas y los animales.
Además de mejorar la limpieza y la calidad de vida en el centro de la ciudad, la creación de corredores biológicos contribuye a fortalecer la biodiversidad y posiciona a Rafaela como una ciudad comprometida con la innovación y el cuidado del ambiente.
De consolidarse, este sistema podría convertirse en un modelo para otras localidades que enfrentan problemas similares con la sobrepoblación de aves urbanas.





