Francis Holway cuestionó las dietas extremas y destacó la importancia de la fuerza para envejecer saludablemente

El nutricionista deportivo argentino Francis Holway analizó los mitos que rodean a la alimentación, las dietas restrictivas y el entrenamiento físico, y remarcó que la salud a largo plazo no depende de soluciones mágicas, sino de hábitos sostenibles que puedan mantenerse a lo largo de los años.

Durante una entrevista en La Fórmula Podcast, Holway abordó la popularidad de la dieta paleolítica, las restricciones alimentarias y las nuevas tendencias vinculadas al consumo de proteínas y suplementos. También explicó por qué el entrenamiento de fuerza, el descanso, el manejo del estrés y el entorno cotidiano tienen un papel fundamental en la salud.

El mito de las dietas restrictivas

Holway cuestionó la idea de que eliminar grupos enteros de alimentos sea necesariamente la mejor manera de mejorar la salud o controlar el peso. La dieta paleolítica, por ejemplo, propone priorizar alimentos como carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, semillas y frutos secos, mientras excluye cereales, legumbres y lácteos.

El especialista advirtió que las dietas que eliminan alimentos o restringen excesivamente determinados nutrientes no son una solución universal. La alimentación debe adaptarse a las necesidades, las actividades y las características de cada persona.

En lugar de perseguir una dieta perfecta o seguir las tendencias que se popularizan en redes sociales, su propuesta es priorizar alimentos nutritivos, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y fuentes de proteínas de calidad, sin convertir la alimentación en una lista interminable de prohibiciones.

La fuerza, una herramienta para envejecer mejor

Uno de los puntos centrales de su planteo es la importancia de conservar la masa muscular y, especialmente, la capacidad de ejercer fuerza a medida que pasan los años.

Holway explicó que no se trata de alcanzar un cuerpo excesivamente musculoso, sino de desarrollar músculos funcionales que permitan mantener la autonomía, el equilibrio y la capacidad de realizar actividades cotidianas.

La fuerza ayuda a preservar la independencia física y resulta especialmente importante durante el envejecimiento, cuando la pérdida de masa muscular puede dificultar acciones tan habituales como levantarse de una silla, subir escaleras o cargar objetos.

El nutricionista también destacó el valor de combinar el entrenamiento de fuerza con actividad aeróbica, ejercicios de equilibrio y deportes que resulten agradables. La clave, sostuvo, es encontrar una actividad que pueda sostenerse en el tiempo.

El sueño, el estrés y el entorno también influyen

La salud no depende únicamente de lo que una persona come o de cuánto ejercicio realiza. Holway señaló que el descanso insuficiente puede influir en el apetito y favorecer un mayor consumo de alimentos, mientras que el estrés puede modificar la conducta alimentaria de distintas maneras: algunas personas comen más y otras pierden el apetito.

También puso el foco en el entorno. La disponibilidad de alimentos, las rutinas laborales, los horarios, las relaciones sociales y las costumbres familiares condicionan muchas de las decisiones cotidianas.

Por eso, mejorar la salud no consiste solamente en tener fuerza de voluntad. También implica construir un ambiente que facilite las buenas decisiones, incorporar rutinas realistas y reconocer los factores que dificultan mantenerlas.

Pequeños cambios que pueden marcar una diferencia

Frente a las transformaciones extremas que suelen fracasar por ser difíciles de sostener, Holway propone avanzar gradualmente. En lugar de intentar cambiar toda la alimentación y la rutina física de un día para otro, recomienda incorporar modificaciones pequeñas y progresivas.

Entre los ejemplos que compartió se encuentran comenzar con dos sesiones semanales de ejercicios de fuerza, sumar caminatas a los desplazamientos cotidianos y mejorar gradualmente la calidad de las comidas.

También resulta importante cuidar las horas de sueño, encontrar estrategias para manejar el estrés y elegir actividades físicas que generen disfrute, en lugar de vivirlas como una obligación.

La idea es evitar que los objetivos demasiado ambiciosos terminen provocando frustración y abandono. Cada cambio que se mantiene puede facilitar la incorporación de otro hábito saludable.

La salud se construye a largo plazo

El mensaje de Holway apunta a cambiar la mirada sobre el bienestar: no se trata de alcanzar resultados rápidos ni de seguir una dieta de moda, sino de desarrollar hábitos que acompañen a las personas durante toda la vida.

Una alimentación variada, el entrenamiento de fuerza, el movimiento cotidiano, el descanso adecuado y un entorno favorable son pilares que pueden contribuir a un envejecimiento más saludable.

La propuesta es comenzar por lo posible, sin buscar la perfección. Porque, a largo plazo, los cambios pequeños que se sostienen pueden ser más útiles que las transformaciones extremas que duran apenas unas semanas.