Grounding: el hábito de caminar descalzo que podría ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar

Cada vez más personas incorporan a su rutina una práctica tan sencilla como caminar descalzos sobre el césped, la arena o la tierra. Se trata del grounding o earthing (conexión con la tierra), una tendencia que ganó popularidad en los últimos años y que busca recuperar el contacto directo del cuerpo con la superficie terrestre.

Aunque muchos aseguran experimentar una sensación inmediata de relajación y bienestar, la ciencia aún continúa investigando hasta qué punto algunos de los beneficios que se le atribuyen pueden demostrarse de manera concluyente.

¿Qué es el grounding?

El grounding consiste en mantener un contacto directo de la piel con superficies naturales como el pasto, la arena, la tierra o las piedras, generalmente caminando descalzo, aunque también puede practicarse sentado o acostado sobre el suelo.

La teoría sostiene que este contacto permite equilibrar las cargas eléctricas del organismo mediante los electrones presentes en la superficie terrestre. Sin embargo, esta explicación aún no cuenta con un consenso científico definitivo.

Los beneficios que muchas personas reportan

Quienes practican grounding con frecuencia describen distintos efectos positivos, entre ellos:

  • Mayor sensación de calma y relajación.
  • Disminución del estrés y la ansiedad.
  • Mejor calidad del sueño.
  • Sensación de mayor energía durante el día.
  • Reducción de la tensión muscular.
  • Mayor conexión con el entorno natural y el momento presente.

Desde el punto de vista de la salud, también es posible que parte de estos beneficios provengan simplemente del hecho de pasar tiempo al aire libre, caminar, recibir luz natural y realizar una pausa en la rutina diaria.

¿Qué dice la ciencia?

Algunos estudios pequeños han encontrado resultados prometedores relacionados con la disminución del dolor, el estrés o ciertos marcadores de inflamación. Sin embargo, las investigaciones disponibles presentan limitaciones metodológicas y todavía no existe evidencia científica sólida que confirme todos los beneficios que se le atribuyen al grounding.

Por eso, los especialistas consideran que puede ser una práctica saludable como complemento de un estilo de vida activo, pero no debe reemplazar tratamientos médicos ni terapias indicadas por profesionales de la salud.

¿Cuánto tiempo conviene practicarlo?

No existe un tiempo establecido ni una recomendación oficial.

Quienes lo practican suelen hacerlo entre 15 y 30 minutos diarios, aunque incluso períodos más cortos pueden resultar agradables como momento de desconexión y relajación.

Lo importante es elegir un lugar seguro, limpio y libre de objetos cortantes o elementos que puedan provocar lesiones.

Una práctica simple para reconectar

En un mundo donde gran parte del día transcurre entre pantallas, calzado y superficies de cemento, dedicar algunos minutos a caminar descalzo sobre el césped de una plaza, la arena de una playa o la tierra de un parque puede convertirse en una oportunidad para bajar el ritmo, respirar profundamente y disfrutar del contacto con la naturaleza.

Más allá de que la ciencia continúe investigando sus efectos específicos, el grounding invita a recuperar un hábito simple: detenerse unos minutos, conectar con el entorno y regalarle al cuerpo y a la mente un momento de tranquilidad.