Una experiencia que combina educación, conciencia ambiental y compromiso comunitario logró resultados destacados en la ciudad santafesina de San Justo. Más de 300 estudiantes de cinco escuelas secundarias participaron durante tres meses del concurso “Las Escuelas Separan” y consiguieron recuperar 10.914,85 kilos de residuos secos, que fueron incorporados al circuito local de reciclado.


La propuesta estuvo destinada a las promociones del último año de secundaria y buscó que la separación de residuos dejara de ser solamente un concepto trabajado en las aulas para convertirse en una práctica concreta, tanto en las instituciones educativas como en los hogares.
La iniciativa fue impulsada por el Gobierno de la ciudad, a través del área de Ambiente, y contó con la participación de la empresa Hijos de Luis Zuquelli, que se sumó como promotora ambiental. Estudiantes, docentes, directivos y familias trabajaron en conjunto para reunir la mayor cantidad posible de materiales recuperables.
La Escuela Técnica quedó en el primer puesto
El concurso tuvo una clasificación final entre las cinco promociones participantes. La Escuela Técnica obtuvo el primer lugar, con 5.411,05 kilos recuperados, y recibió un premio de 3 millones de pesos, aportado por la empresa Hijos de Luis Zuquelli.
El segundo puesto fue para la Promo 26 de la escuela secundaria orientada, con 3.637,9 kilos. En tercer lugar quedó la Promo CLG XXVI, con 713,8 kilos; el cuarto puesto correspondió a la Promo 26 CMC, con 630,4 kilos; y el quinto lugar fue para la Promo 26 de la escuela agrotécnica, con 521,7 kilos.
De esta manera, la Escuela Técnica reunió prácticamente la mitad del total de los residuos recuperados por las cinco instituciones.
De las escuelas a la planta de tratamiento y de allí a nuevos productos
Uno de los aspectos más interesantes de la experiencia fue el recorrido que realizaron los materiales después de ser recolectados. Los residuos secos fueron trasladados a la planta de tratamiento de San Justo, donde la cooperativa Eco Res se encargó de clasificarlos y comercializarlos.
El incremento en el volumen de materiales permitió que la cooperativa multiplicara sus ventas durante los tres meses de la iniciativa. Esta actividad representa una fuente de ingresos para las diez familias que integran la organización, por lo que el proyecto también tuvo un impacto económico y social en la comunidad.
Pero el proceso no terminó con la clasificación y comercialización. Parte del plástico recuperado fue destinado a la Fábrica de Ladrillos y Productos de Economía Circular “La Cava”, donde se transformó en bancos de madera plástica que posteriormente regresaron a las escuelas participantes.
Cada una de las cinco instituciones recibió tres bancos fabricados con este material. Así, aquello que había sido separado y recolectado por los propios estudiantes volvió a sus establecimientos convertido en mobiliario para uso cotidiano.
Un aprendizaje que llegó también a las familias
La iniciativa tuvo un componente educativo que trascendió la competencia entre promociones. Los estudiantes involucraron a sus familias en la separación de residuos y trasladaron los hábitos aprendidos desde las escuelas hacia sus hogares, ampliando el alcance de la propuesta.
La experiencia permitió mostrar de manera práctica cómo funciona la economía circular: los materiales que habitualmente se descartan pueden recuperarse, clasificarse, comercializarse o transformarse para volver a incorporarse al circuito productivo.
En este caso, el proyecto vinculó a instituciones educativas, familias, el Estado municipal, una empresa privada, una cooperativa de trabajo y una fábrica local, demostrando que la gestión de los residuos puede generar beneficios ambientales, sociales y económicos.
En apenas tres meses, San Justo consiguió recuperar casi once toneladas de materiales secos. Pero el resultado más importante quizás sea el cambio de hábitos que la experiencia busca dejar en los jóvenes y en sus comunidades: entender que separar los residuos es una acción sencilla que, cuando se sostiene colectivamente, puede convertirse en una herramienta concreta para cuidar el ambiente y generar nuevas oportunidades.
