El psicólogo y psicoterapeuta español Rafa Guerrero propone una mirada diferente sobre las adicciones: detrás del consumo de sustancias, el uso compulsivo de las pantallas y otras conductas adictivas pueden existir heridas emocionales, experiencias traumáticas y dificultades para afrontar el dolor.
En una entrevista publicada por Infobae este 14 de octubre, Guerrero explicó que las adicciones no deben analizarse únicamente a partir de la conducta visible, sino que es necesario indagar qué hay detrás de ella y qué intenta resolver la persona a través de ese comportamiento.

¿Qué hay detrás de una adicción?
Según el especialista, una conducta adictiva puede funcionar como una forma de escapar temporalmente de una situación que genera angustia, ansiedad, tristeza, miedo o frustración. El consumo de alcohol, las drogas, las redes sociales, los videojuegos o la comida pueden convertirse, en determinados casos, en mecanismos para evitar emociones difíciles de gestionar.
El alivio que producen suele ser momentáneo. Cuando desaparece, el malestar puede regresar y la persona vuelve a recurrir a esa conducta, reforzando un círculo que puede volverse cada vez más difícil de interrumpir.
Por eso, Guerrero sostiene que no alcanza con intentar eliminar el síntoma: también es importante comprender qué necesidad emocional está intentando satisfacer la persona y qué situaciones de su historia pueden estar relacionadas con esa conducta.
La importancia de la infancia y los vínculos
El psicólogo destaca el papel que pueden tener las experiencias infantiles en el desarrollo emocional. La falta de afecto, el abandono emocional, el maltrato, la sobreprotección y las dificultades para construir vínculos seguros pueden influir en la manera en que una persona aprende a relacionarse con sus emociones y con los demás.
Sin embargo, esto no significa que todas las personas que atraviesan experiencias difíciles desarrollen una adicción. Los vínculos saludables, el acompañamiento familiar y una red de apoyo pueden actuar como factores de protección.
Guerrero también subraya que aprender a reconocer, nombrar y expresar las emociones es fundamental para afrontar los conflictos sin recurrir sistemáticamente a mecanismos de evasión.
Las adicciones en la era de las pantallas
La reflexión adquiere especial relevancia en una sociedad marcada por la conexión permanente y la búsqueda de gratificación inmediata. El teléfono celular, las redes sociales y los videojuegos pueden ocupar un lugar problemático cuando desplazan los vínculos personales, interfieren con las actividades cotidianas o se convierten en la principal vía de escape frente al malestar.
En su libro Adictos a las pantallas, Guerrero aborda esta problemática y plantea la necesidad de mirar más allá del dispositivo para comprender las necesidades emocionales que pueden estar detrás de un uso compulsivo.
Su enfoque invita a dejar de lado las respuestas simplistas y a prestar atención a las señales de sufrimiento que pueden manifestarse a través de determinadas conductas.
La idea central es que comprender el origen de una adicción es tan importante como intervenir sobre sus consecuencias. Reconocer el problema, buscar ayuda profesional y construir relaciones de confianza son pasos fundamentales para afrontar una dependencia y desarrollar herramientas más saludables para gestionar las emociones.
