Travesías y Travesuras: un crucero que prometía recorrer el mundo terminó varado y una turista se hizo viral por derribar una estatua en Colombia

En una nueva edición de la columna Travesías y Travesuras, los viajes por el mundo nos llevan a conocer dos historias tan insólitas como sorprendentes: un crucero residencial que prometía tres años y medio de navegación y terminó suspendiendo su recorrido por problemas económicos, y una turista que, en medio de un baile en Cartagena de Indias, terminó derribando una histórica estatua de un sacerdote franciscano.

Un sueño de recorrer el mundo que terminó sin combustible

Imaginate vender tu casa, guardar todas tus pertenencias en un camarote y convertir un barco en tu hogar durante tres años y medio. Esa fue la propuesta del Villa Vie Odyssey, un crucero residencial que partió desde Belfast, Irlanda del Norte, en octubre de 2024, con el objetivo de visitar cerca de 150 países.

Sin embargo, después de más de 755 días de navegación, el proyecto terminó enfrentando una crisis inesperada. Durante su paso por Camboya, el barco quedó sin combustible debido al incremento de los costos operativos y a las dificultades económicas que atravesaba la compañía.

La situación había llegado a tal punto que, meses antes, durante una escala en Singapur, algunos pasajeros habían reunido dinero de sus propios bolsillos para mantener la embarcación en funcionamiento. Incluso se habrían destinado 400.000 dólares para comprar combustible, utilizando la cuenta bancaria personal de uno de los residentes.

Pero el esfuerzo no alcanzó. La empresa suspendió el viaje y alrededor de 203 pasajeros tuvieron que desembarcar en Camboya. Algunos recibieron apenas siete horas para preparar sus pertenencias y abandonar el barco.

Lo más impactante es que varios de ellos habían invertido más de 230.000 dólares para asegurarse un lugar en esta experiencia y convertir el crucero en su hogar flotante. La compañía, por su parte, anunció sus planes de acogerse a la protección por bancarrota en Estados Unidos.

Una aventura que había nacido con la promesa de dar la vuelta al mundo terminó convirtiéndose en una experiencia muy diferente a la imaginada por sus pasajeros.

Travesura: ¡un baile que terminó tumbando al cura!

La segunda historia nos traslada a Cartagena de Indias, Colombia, más precisamente al tradicional barrio de Getsemaní, donde una turista protagonizó una escena que rápidamente se viralizó en las redes sociales.

Todo ocurrió en la Plaza de la Trinidad, un lugar reconocido por su ambiente festivo, la música y los bailes que caracterizan las noches cartageneras.

Una mujer oriunda de Barranquilla comenzó a bailar frente a los visitantes y, entusiasmada por el ritmo, decidió incorporar a su coreografía una estatua que representa a un sacerdote franciscano conocido como el cura Umaña, vinculado a la historia de la independencia de Cartagena de 1811.

La turista se tomó de la mano de la escultura, se apoyó sobre ella y, en medio de sus movimientos, terminó provocando que la estatua cayera al suelo.

La mujer se retiró del lugar, pero hubo un pequeño detalle: todo había quedado registrado en video. Las imágenes se difundieron rápidamente y generaron numerosas críticas. Incluso el alcalde de Cartagena intervino públicamente para reclamar que la responsable respondiera por los daños ocasionados.

Finalmente, la turista dio la cara, pidió disculpas y se hizo cargo de los costos de restauración de la escultura.

Así, una noche de música y diversión terminó convirtiéndose en un episodio que recorrió las redes sociales y que dejó una particular anécdota para la historia de la plaza: una turista que salió a bailar y terminó tirando al cura al suelo.

Dos historias diferentes, pero con algo en común: cuando uno sale de viaje, nunca sabe con qué aventura puede encontrarse. Y algunas, definitivamente, ¡terminan siendo inolvidables!