

Más de 750 ejemplares de plantas, principalmente especies nativas, fueron incorporados al Hospital General de Agudos Dr. Enrique Tornú, en la Ciudad de Buenos Aires, como parte de una iniciativa que busca sumar biodiversidad y espacios verdes dentro de un ámbito tradicionalmente asociado con la atención médica.
El nuevo microbosque fue desarrollado en un sector central del hospital, entre el área de Consultorios Externos, el Laboratorio y el pabellón donde funcionan los servicios de Oncología, Cuidados Paliativos, Hematología y Reumatología. También se intervino un corredor ubicado frente al área de Oncología.
La propuesta forma parte del programa Microbosques Nativos y Salud, que busca incorporar vegetación y biodiversidad en establecimientos sanitarios y generar espacios donde pacientes, familiares, trabajadores y visitantes puedan tener un contacto cotidiano con la naturaleza.
La intervención comprende cinco canteros y diferentes composiciones vegetales. No se trata simplemente de colocar plantas: cada sector fue pensado con características particulares y con especies vinculadas a distintos ambientes naturales.
Uno de los espacios toma como referencia la vegetación de las selvas en galería, mientras que otro reúne especies propias del Espinal. También se creó un sector destinado especialmente a favorecer la presencia de mariposas y otros polinizadores, y otro incorpora plantas hospederas y nectaríferas relacionadas con la mariposa Bandera Argentina.
Un jardín que también guarda memoria
Entre los nuevos espacios se encuentra el denominado Jardín de los Cerezos, donde fueron plantados dos ejemplares de esta especie junto a una escultura donada en memoria del doctor Adolfo Yunis, médico tisioneumonólogo y exjefe del Departamento de Medicina del Hospital Tornú.
El sector busca recuperar parte de la historia del establecimiento y vincular el nuevo espacio verde con la identidad del hospital, históricamente relacionado con la atención de enfermedades respiratorias.
La vegetación también llegó a un corredor situado frente al área de Oncología. De esta manera, uno de los sectores más sensibles del hospital incorporó un nuevo espacio de contacto con elementos naturales.
Cuando la naturaleza entra al hospital
La iniciativa parte de una idea sencilla: la salud no ocurre solamente dentro de un consultorio. Los hospitales son también lugares donde las personas esperan, atraviesan tratamientos, acompañan a familiares, trabajan durante muchas horas y pasan períodos prolongados.
Por eso, la incorporación de espacios verdes busca transformar parte de ese entorno cotidiano.
Desde el programa señalan que la vegetación puede aportar sombra y confort térmico, favorecer la presencia de polinizadores y fauna urbana y generar lugares de descanso y contemplación. Sin embargo, estos son objetivos ambientales y de bienestar de la intervención; la información publicada sobre el proyecto no presenta una medición que permita afirmar que el microbosque produce mejoras clínicas concretas en la salud de los pacientes.
La plantación, además, tuvo una característica particular: participaron trabajadores y pacientes del propio hospital, junto con estudiantes, voluntarios y organizaciones vinculadas al proyecto.
Así, un espacio destinado principalmente a curar y atender enfermedades sumó otra función: convertirse también en un pequeño refugio de biodiversidad.
En medio de edificios, pasillos y consultorios, más de 750 plantas nativas comenzaron a crecer dentro del predio del Hospital Tornú. La propuesta plantea una pregunta que empieza a ganar espacio en distintas ciudades: ¿qué lugar puede ocupar la naturaleza en los espacios donde las personas buscan recuperar su salud?





