Una investigación periodística puso bajo la lupa el papel de Meta en las elecciones de Brasil

Mensajes internos de la empresa revelados por Folha de S.Paulo expusieron restricciones que afectaron publicaciones de Lula y recomendaciones algorítmicas vinculadas a Flávio Bolsonaro. La compañía negó haber favorecido deliberadamente a una candidatura y atribuyó los episodios a fallas técnicas.

Una investigación del diario brasileño Folha de S.Paulo abrió un debate sobre el poder de las redes sociales en los procesos electorales y la influencia que pueden tener las decisiones de las grandes plataformas tecnológicas sobre la circulación de información política.

La publicación, difundida en octubre de 2026, se basó en mensajes internos de empleados de Meta, la compañía propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp. Según el informe, esas comunicaciones registraron problemas que perjudicaron la difusión de contenidos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y recomendaciones algorítmicas que favorecieron la visibilidad de perfiles vinculados a su rival electoral, Flávio Bolsonaro.

Restricciones y diferencias en las plataformas

Uno de los episodios señalados ocurrió el 9 de octubre, cuando la cuenta oficial de Lula quedó imposibilitada de promocionar publicaciones de su perfil de Instagram durante casi 24 horas. Según la estimación de su campaña, la restricción habría impedido que los anuncios llegaran a aproximadamente 1,3 millones de personas.

Los mensajes internos obtenidos por Folha indicaban que empleados de Meta reconocían que la cuenta del mandatario estaba limitada en comparación con la de su adversario. La empresa había atribuido el inconveniente a una falla técnica global, aunque las comunicaciones citadas por el periódico diferenciaban ese episodio de otro problema ocurrido el 7 de octubre, que había afectado a distintas cuentas durante unas cinco horas.

La investigación también describió irregularidades en los sistemas de búsqueda y recomendación. Según los mensajes publicados, el perfil de Flávio Bolsonaro aparecía entre las sugerencias de Instagram, mientras que la cuenta de Lula presentaba dificultades para aparecer incluso cuando los usuarios buscaban su nombre exacto.

En WhatsApp, además, se habrían recomendado canales relacionados con Flávio Bolsonaro cuando los usuarios buscaban contenidos vinculados con un canal de apoyo a Lula. De acuerdo con la cobertura, estas recomendaciones entraban en conflicto con las reglas electorales brasileñas sobre la recomendación algorítmica de perfiles y canales de candidatos.

El papel de la inteligencia artificial

Otro de los puntos analizados involucró a Meta AI, la herramienta de inteligencia artificial de la compañía. Según la investigación, se detectaron diferencias en las respuestas del sistema ante solicitudes de imágenes de propaganda política: algunos pedidos relacionados con Lula eran rechazados, mientras que solicitudes similares vinculadas con Flávio Bolsonaro eran aceptadas.

Estos episodios alimentaron las sospechas sobre un posible tratamiento desigual de las candidaturas en las plataformas digitales. Sin embargo, los reportes no demostraron por sí solos que las diferencias respondieran a una decisión deliberada de favorecer a un candidato.

La respuesta de Meta y la intervención de la Justicia

Meta rechazó las acusaciones de interferencia electoral y sostuvo que no brinda un tratamiento preferencial a candidatos, partidos ni posiciones políticas. La compañía afirmó que los episodios mencionados tenían causas diferentes, entre ellas fallas técnicas, errores específicos y la aplicación de sus normas.

La controversia llegó al Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), que confirmó una decisión para exigir a Meta un tratamiento igualitario de los contenidos relacionados con las dos candidaturas durante la segunda vuelta presidencial. La resolución prohibía reducir artificialmente el alcance de publicaciones político-electorales y establecía condiciones para revisar las restricciones automatizadas aplicadas a las cuentas.

Además, la discusión trascendió el ámbito judicial brasileño. El 20 de octubre, cinco organizaciones de la sociedad civil solicitaron al Congreso de Estados Unidos que investigara la actuación de Meta durante el proceso electoral, con pedidos de transparencia sobre la distribución de publicaciones, la moderación de contenidos y la publicidad política.

¿Pueden las redes sociales influir en el resultado de una elección?

El caso vuelve a poner en discusión una cuestión central para las democracias: la influencia que pueden ejercer las plataformas digitales sobre la información que reciben los ciudadanos.

La visibilidad de una publicación no depende únicamente de su contenido o de la cantidad de seguidores de una cuenta. También intervienen los algoritmos de recomendación, las restricciones para promocionar publicaciones, los sistemas de búsqueda y las decisiones automatizadas que determinan qué contenidos aparecen ante cada usuario.

Una diferencia en esos mecanismos puede modificar la exposición de los votantes a los mensajes de una campaña. Sin embargo, establecer si esas diferencias cambiaron efectivamente la intención de voto o determinaron el resultado electoral requiere evidencia adicional sobre su alcance y sus consecuencias.

La investigación de Folha de S.Paulo no constituye, por sí sola, una prueba definitiva de manipulación deliberada de las elecciones. Sí expone la importancia de que las plataformas tecnológicas expliquen cómo funcionan sus sistemas, permitan verificar posibles errores y garanticen condiciones transparentes para la participación política.

En un escenario en el que buena parte del debate público se desarrolla en las redes sociales, el caso brasileño plantea una pregunta que trasciende sus fronteras: ¿quién controla la visibilidad de los mensajes políticos y qué mecanismos existen para garantizar que esas decisiones no alteren injustificadamente la competencia electoral?

Fuente: Folha de S.Paulo, investigación publicada el 16 de octubre de 2026, y cobertura posterior sobre las medidas del Tribunal Superior Electoral y los pedidos de investigación. Leer la investigación original.