9 de Julio: la historia del día en que nació la Argentina como nación independiente

Cada 9 de julio, los argentinos celebramos uno de los acontecimientos más importantes de nuestra historia: la Declaración de la Independencia de 1816. Ese día, reunidos en la ciudad de San Miguel de Tucumán, representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata decidieron romper definitivamente los vínculos políticos con la Corona española y con cualquier otra potencia extranjera.

Sin embargo, la independencia no fue un hecho aislado. Fue el resultado de un largo proceso político, militar y social que comenzó varios años antes y que dio origen al nacimiento de una nueva nación.

De colonia española a un pueblo que quería gobernarse

Durante más de tres siglos, el actual territorio argentino formó parte del Imperio Español. Las decisiones políticas y económicas se tomaban desde España, mientras que los habitantes de estas tierras debían obedecer a las autoridades designadas por la Corona.

En 1776, el rey de España creó el Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires, integrando los territorios que hoy corresponden a Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y parte del norte de Chile.

Pero a comienzos del siglo XIX comenzaron a surgir fuertes deseos de autonomía. Las ideas de la Ilustración, la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa impulsaban nuevos conceptos como la libertad, la igualdad y el derecho de los pueblos a elegir su propio gobierno.

A esto se sumó un hecho decisivo: en 1808, el emperador francés Napoleón Bonaparte invadió España y obligó al rey Fernando VII a abdicar. Al quedar la monarquía sin autoridad efectiva, muchas colonias americanas comenzaron a preguntarse quién debía gobernarlas.

La Revolución de Mayo: el primer paso

El 25 de mayo de 1810, en Buenos Aires, un grupo de criollos decidió destituir al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y formar la Primera Junta de Gobierno.

Aunque en un primer momento la Junta decía gobernar en nombre del rey cautivo, en los hechos comenzaba un proceso revolucionario que buscaba la autonomía política.

Sin embargo, declarar la independencia todavía no era sencillo.

Muchas regiones seguían siendo leales a España y los ejércitos realistas intentaban recuperar el control del territorio. Durante varios años se sucedieron enfrentamientos militares en el Alto Perú, Paraguay, la Banda Oriental y el norte argentino.

¿Por qué recién en 1816?

Entre 1810 y 1816 ocurrieron numerosos cambios políticos. Se sucedieron juntas de gobierno, triunviratos y directores supremos, mientras la guerra contra España continuaba.

Además, en 1814, Fernando VII recuperó el trono español tras la caída de Napoleón y anunció que intentaría recuperar todas las colonias americanas.

Ante esa amenaza, quedó claro que era necesario declarar oficialmente la independencia para fortalecer la legitimidad del nuevo Estado y buscar apoyo internacional.

El Congreso de Tucumán

El 24 de marzo de 1816 comenzaron las sesiones del Congreso en una casona perteneciente a Francisca Bazán de Laguna, hoy conocida como la histórica Casa de Tucumán.

Participaron 33 diputados representantes de distintas provincias.

No estuvieron presentes representantes de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental, ya que estas provincias integraban la Liga de los Pueblos Libres, liderada por José Gervasio Artigas, quien mantenía diferencias políticas con el gobierno central.

Durante varios meses se debatió cuál debía ser el futuro del nuevo país.

Finalmente, el 9 de julio de 1816, los congresales aprobaron por unanimidad la histórica declaración:

“Declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España…”

Días después, el 19 de julio, se agregó una frase fundamental para evitar cualquier intento de dominación extranjera: la independencia sería de España “y de toda otra dominación extranjera”.

Los protagonistas de la Independencia

Entre los principales protagonistas de aquel Congreso se encontraba el director supremo Juan Martín de Pueyrredón, elegido pocos días antes de la declaración.

Mientras tanto, el general José de San Martín preparaba en Mendoza el Ejército de los Andes, convencido de que la independencia solo estaría asegurada derrotando definitivamente al poder español en Chile y luego en Perú.

San Martín recibió con enorme entusiasmo la noticia proveniente de Tucumán.

Poco después inició una de las campañas militares más extraordinarias de la historia: el Cruce de los Andes, que permitió liberar Chile y avanzar hacia Lima para consolidar la independencia sudamericana.

¿Cómo empezó el país después del 9 de Julio?

La declaración no significó que todos los problemas terminaran.

Por el contrario, comenzaba uno de los períodos más difíciles de la historia argentina.

El nuevo Estado debía enfrentar enormes desafíos:

  • Continuar la guerra contra España.
  • Organizar un gobierno estable.
  • Crear instituciones nacionales.
  • Establecer un sistema económico propio.
  • Definir una Constitución.
  • Resolver los enfrentamientos entre quienes defendían un gobierno central fuerte (unitarios) y quienes impulsaban la autonomía provincial (federales).

Durante varias décadas hubo guerras civiles, conflictos políticos y enfrentamientos internos que retrasaron la organización nacional.

Recién con la Constitución Nacional de 1853 comenzó a consolidarse jurídicamente el país moderno, aunque la provincia de Buenos Aires se incorporaría definitivamente algunos años después.

Un símbolo de libertad

Más de dos siglos después, el 9 de Julio sigue siendo una de las fechas más importantes del calendario argentino porque representa el nacimiento de una nación libre y soberana.

La independencia no fue únicamente romper los lazos con España. Significó asumir el enorme desafío de construir un país propio, con instituciones, leyes, identidad y un destino decidido por sus propios habitantes.

Cada acto escolar, cada bandera celeste y blanca y cada celebración recuerdan a aquellos hombres que, en una sencilla casa de Tucumán, tomaron una decisión que cambiaría para siempre la historia de estas tierras.

El 9 de julio de 1816 no solo marcó el fin del dominio colonial español: fue el día en que comenzó el largo camino de construcción de la República Argentina, un proceso lleno de desafíos, pero también de ideales de libertad, autodeterminación y esperanza que siguen siendo parte de la identidad nacional.