Durante años, cuando un médico evaluaba el riesgo cardiovascular de un paciente, los análisis de sangre se centraban principalmente en el colesterol total, el colesterol LDL (“malo”), el colesterol HDL (“bueno”) y los triglicéridos. Sin embargo, en los últimos tiempos, una molécula comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en la cardiología: la Lipoproteína(a), también conocida como Lp(a).
Numerosas investigaciones científicas demostraron que tener niveles elevados de esta lipoproteína puede aumentar significativamente el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV), enfermedad arterial periférica y estenosis de la válvula aórtica, incluso en personas con colesterol normal y hábitos de vida saludables.

Por ese motivo, cada vez más sociedades médicas internacionales recomiendan que la población conozca sus niveles de Lp(a), ya que se trata de un factor de riesgo que, en la mayoría de los casos, está determinado por la genética.
¿Qué es la Lipoproteína(a)?
La Lipoproteína(a) es una partícula muy parecida al colesterol LDL, pero con una característica especial: posee una proteína adicional llamada apolipoproteína(a), que le otorga propiedades distintas y potencialmente más peligrosas para el sistema cardiovascular.
Esta proteína favorece la acumulación de colesterol dentro de las arterias y, además, puede aumentar la inflamación y favorecer la formación de coágulos, dos procesos directamente relacionados con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
En otras palabras, una persona puede tener el colesterol controlado y aun así presentar un riesgo elevado debido a niveles altos de Lipoproteína(a).
¿Por qué es tan importante?
La importancia de la Lp(a) radica en que constituye un factor de riesgo independiente.
Esto significa que aumenta el riesgo cardiovascular incluso cuando todos los demás factores parecen estar controlados.
Diversos estudios internacionales muestran que aproximadamente 1 de cada 5 personas en el mundo presenta niveles elevados de Lipoproteína(a), aunque la mayoría no lo sabe porque este análisis no forma parte de los controles de rutina.
Según investigaciones publicadas en revistas como The Lancet, European Heart Journal y Circulation, las personas con valores muy elevados pueden duplicar o incluso triplicar el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular prematura.

¿Qué estudio hay que realizar?
El diagnóstico es muy sencillo.
Solo se necesita un análisis de sangre específico llamado:
- Lipoproteína(a)
- Lp(a)
No forma parte del perfil lipídico habitual, por lo que debe ser solicitado expresamente por el médico.
La muestra se obtiene mediante una extracción de sangre común.
En la mayoría de los laboratorios no es imprescindible concurrir con ayuno, aunque siempre es conveniente seguir las indicaciones del profesional o del centro donde se realizará el estudio.
¿Quiénes deberían hacerse el análisis?
Cada vez existen más recomendaciones para medir la Lp(a).
La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y otras organizaciones internacionales sugieren que todas las personas se realicen al menos una medición de Lipoproteína(a) en la vida, ya que sus valores permanecen prácticamente estables desde la infancia.
El análisis cobra especial importancia en personas que presentan:
- Antecedentes familiares de infartos o ACV a edades tempranas.
- Colesterol elevado difícil de controlar.
- Enfermedad cardiovascular sin factores de riesgo evidentes.
- Hipercolesterolemia familiar.
- Enfermedad de la válvula aórtica.
- Historia familiar de muerte súbita.
La genética tiene un papel fundamental
A diferencia del colesterol común, la Lipoproteína(a) depende principalmente de la herencia genética.
Más del 90 % de sus niveles están determinados por los genes.
Esto significa que la alimentación saludable, el ejercicio físico o la pérdida de peso apenas modifican su concentración.
Por eso es tan importante conocer el valor mediante un análisis.

¿Puede bajarse?
Actualmente no existen tratamientos específicamente aprobados en la mayoría de los países para disminuir exclusivamente la Lp(a), aunque la investigación avanza rápidamente.
Algunos medicamentos como los inhibidores de PCSK9, utilizados para reducir el colesterol LDL, también logran disminuir parcialmente la Lipoproteína(a).
Además, existen nuevos tratamientos experimentales basados en ARN de interferencia (siRNA) y oligonucleótidos antisentido, que en estudios clínicos han conseguido reducciones superiores al 80 %, aunque todavía continúan siendo evaluados en grandes ensayos internacionales para confirmar que esa disminución se traduzca en menos infartos y ACV.
Si no puede bajarse fácilmente, ¿para qué sirve conocer el resultado?
Aunque actualmente las opciones terapéuticas sean limitadas, conocer un valor elevado permite actuar sobre todos los demás factores de riesgo.
Los cardiólogos suelen indicar un control mucho más estricto de:
- Colesterol LDL.
- Presión arterial.
- Diabetes.
- Tabaquismo.
- Sobrepeso.
- Sedentarismo.
De esta manera, es posible reducir considerablemente el riesgo cardiovascular global.
¿Produce síntomas?
No.
Al igual que ocurre con la hipertensión o el colesterol elevado, la Lipoproteína(a) alta no produce síntomas.
Una persona puede sentirse perfectamente sana mientras el proceso de acumulación de placas en las arterias avanza silenciosamente durante años.
Por ese motivo suele conocerse como un factor de riesgo oculto.
Un cambio en la prevención cardiovascular
Durante décadas, la prevención de infartos se centró casi exclusivamente en el colesterol LDL. Hoy, gracias a los avances científicos, la Lipoproteína(a) comienza a ocupar un lugar destacado dentro de la medicina preventiva.
Cada vez más especialistas consideran que conocer este valor permitirá identificar personas que, de otro modo, serían clasificadas como de bajo riesgo pese a tener una predisposición genética importante.
La medicina del futuro ya está llegando
El estudio de la Lipoproteína(a) representa uno de los avances más prometedores en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Con un simple análisis de sangre es posible detectar un riesgo que permanece oculto durante años y que puede marcar la diferencia entre prevenir un infarto o descubrir el problema cuando ya produjo consecuencias.
Los especialistas coinciden en que la información es una herramienta fundamental para cuidar la salud. Conocer los niveles de Lipoproteína(a), especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, permite adoptar estrategias preventivas personalizadas y avanzar hacia una medicina cada vez más precisa.
Fuentes científicas consultadas
- European Society of Cardiology (ESC) – Guías de prevención cardiovascular.
- American Heart Association (AHA) – Información sobre Lipoproteína(a).
- National Lipid Association (NLA) – Recomendaciones clínicas sobre Lp(a).
- The Lancet – Estudios sobre riesgo cardiovascular asociado a Lipoproteína(a).
- Circulation (American Heart Association) – Investigación en prevención cardiovascular.
- European Heart Journal – Evidencia sobre Lp(a) y enfermedad cardiovascular.





