China logró transformar un desierto en aliado contra el cambio climático

Un ambicioso proyecto ambiental en China está dando resultados que sorprenden al mundo científico: el histórico desierto de Taklamakán, conocido durante siglos como el “mar de la muerte”, comenzó a convertirse en un verdadero sumidero de carbono capaz de reducir el CO₂ en la atmósfera. Este avance es consecuencia de décadas de forestación impulsadas por el programa estatal denominado Cinturón de Protección Tres del Norte, también conocido como la “Gran Muralla Verde”.

Desde 1978 hasta su finalización en 2024, se plantaron alrededor de 66 mil millones de árboles alrededor de este desierto, uno de los más áridos e inhóspitos del planeta. El objetivo inicial era frenar el avance de las tormentas de arena y proteger las zonas agrícolas cercanas, pero con el tiempo se descubrió un beneficio adicional: la capacidad de estas nuevas áreas forestadas para capturar dióxido de carbono mediante la fotosíntesis, contribuyendo así a mitigar el cambio climático.

Un estudio realizado por la NASA y el Instituto Tecnológico de California confirmó, a través de imágenes satelitales, que este ecosistema modificado logró reducir los niveles de carbono en el aire, pasando de 416 a 413 partes por millón en la región. Este dato resulta significativo si se compara con el promedio mundial actual, que supera las 429 ppm, muy por encima de las 350 ppm registradas antes de la industrialización.

Además, el incremento de la vegetación generó un leve aumento en las precipitaciones, favoreciendo el crecimiento natural de plantas durante las temporadas húmedas. Esto potencia aún más la capacidad del suelo y la flora para almacenar carbono, un factor clave en la lucha contra el calentamiento global.

Los científicos destacan que este caso demuestra, por primera vez, que la intervención humana puede mejorar la captura de carbono incluso en regiones extremadamente áridas. Si bien advierten que la forestación no es una solución única a escala global, experiencias como la del Taklamakán abren la puerta a nuevas estrategias para recuperar ecosistemas degradados y convertirlos en aliados frente al cambio climático.


Fuente: https://lacarabuenadelmundo.com/