Muchas veces estamos acostumbrados a concentrarnos en aquello que falta, en los problemas, en los errores o en todo lo que debería cambiar. Sin embargo, existe otra manera de observar nuestra realidad: la apreciatividad, una mirada que propone reconocer aquello que funciona, descubrir lo valioso y potenciarlo.
El concepto fue abordado por la autora María Fernanda Álvarez Apa, quien contó su experiencia luego de participar de un taller sobre esta temática y descubrir una perspectiva capaz de transformar la manera en que observamos nuestro entorno, nuestras relaciones y nuestra propia vida.

¿Qué significa ser apreciativo?
Aunque la palabra “apreciatividad” no figura formalmente en el diccionario, la licenciada en Psicología y coach Laura Isanta, autora de Apreciatividad: el arte de percibir lo valioso, la define como la capacidad de reconocer aquello que es valioso y significativo en las personas, los acontecimientos y las cosas.
No se trata simplemente de buscar siempre el lado positivo ni de ignorar los problemas. Tampoco significa sostener un optimismo ingenuo.
La apreciatividad propone detectar talentos, fortalezas y posibilidades, incluso en momentos de incertidumbre, y actuar para que aquello que funciona pueda crecer y multiplicarse.
Cambiar el foco
Nuestra cultura suele llevarnos a prestar mucha atención a los errores y a aquello que necesitamos corregir. La mirada apreciativa propone cambiar ese enfoque y preguntarnos también:
¿Qué está funcionando? ¿Qué nos hace bien? ¿Qué queremos conservar y potenciar?
Cuando comenzamos a observar desde ese lugar, podemos descubrir capacidades propias y ajenas que muchas veces pasan inadvertidas.
También podemos conectarnos con una sensación de bienestar más profunda, relacionada con aquellas actividades que realmente disfrutamos y nos permiten desarrollar nuestro potencial.
Es lo que suele describirse como “flow”, ese estado en el que estamos completamente concentrados en una actividad, el tiempo parece detenerse y podemos dar lo mejor de nosotros mismos.
Preguntas que pueden ayudarnos
La apreciatividad también puede convertirse en un ejercicio cotidiano. Algunas preguntas pueden ayudarnos a desarrollar esta manera de mirar:
- ¿Cuántos momentos realmente buenos tuve hoy?
- ¿Cuán auténtico fui conmigo mismo durante el día?
- ¿Qué situaciones estoy naturalizando aunque sé que no me hacen bien?
- ¿Qué nuevas posibilidades estoy empezando a ver?
- ¿Qué talento o fortaleza descubrí hoy en mí o en otra persona?
Son preguntas sencillas, pero pueden ayudarnos a cambiar progresivamente nuestra atención y descubrir aspectos de nuestra vida que muchas veces damos por sentados.
De la mirada a la acción
La apreciatividad no consiste solamente en pensar de manera positiva. Su verdadero desafío aparece cuando esa mirada se transforma en acción.
Reconocer algo bueno es apenas el primer paso. El siguiente es fortalecerlo, compartirlo y generar las condiciones para que pueda desarrollarse.
En un mundo atravesado por problemas y desafíos cada vez más complejos, quizás resulte necesario equilibrar nuestra capacidad para detectar aquello que está mal con otra capacidad igualmente importante: reconocer aquello que funciona y hacerlo crecer.
Porque las buenas ideas no transforman la realidad por sí solas. Lo hacen cuando se convierten en decisiones, hábitos y acciones concretas.
Y quizás la pregunta final sea la más importante:
¿Cuántas ideas positivas tenés para aportar al mundo y todavía no te animaste a ponerlas en acción?
Tal vez descubrirlas, apreciarlas y comenzar a desarrollarlas sea el primer paso para generar una nueva posibilidad, no solo para nosotros, sino también para quienes nos rodean.
Fuente: Noticias Positivas.org





