El lujo toma las riendas en República Dominicana

A person riding a horse over an obstacle

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Cortesía de foto: Manuel Bancalari

Por Natali Monterrosa Bazzaglia

Hay destinos que nunca dejan de reinventarse. Y República Dominicana es uno de ellos.

Cuando parecía que la isla ya había revelado todos sus encantos, surge una nueva forma de descubrirla: un universo ecuestre donde el lujo, la hospitalidad y la tradición avanzan al mismo paso.

Lejos de ser una tendencia pasajera o reservada para unos pocos, la hípica vive un momento de crecimiento en República Dominicana. Nuevos centros ecuestres, competencias y proyectos de alto nivel están ampliando la oferta turística de la isla, integrando el mundo del caballo con resorts y villas privadas creando experiencias cada vez más inmersivas. 

Y pocas personas pueden contarlo mejor que el dominicano Manuel Bancalari, quien ha dedicado gran parte de su vida al mundo ecuestre. Desde muy joven, los caballos han marcado su camino, llevándolo a representar a República Dominicana en importantes competencias internacionales, desde Holanda hasta Perú.

Hoy, además de ser socio del Club Hípico Las Colinas, uno de los principales escenarios ecuestres del país y sede de competencias como el Gran Premio Las Colinas, Bancalari está convencido de que este deporte puede convertirse en un gran motor para este segmento del turismo dominicano.

Gracias a su trayectoria, Manuel Bancalari es un testigo privilegiado de la evolución que ha vivido la hípica en República Dominicana, y asegura que el cambio es evidente: “El deporte está creciendo exponencialmente y se están empezando a realizar competencias cada vez más importantes en el país”. Lo que durante años fue una disciplina practicada por una comunidad pequeña y especializada comienza ahora a convertirse en una experiencia capaz de atraer a viajeros de todo el mundo que desean descubrir la isla desde una perspectiva diferente.

Parte de ese éxito radica en que la oferta ecuestre en la isla continúa creciendo. 

Casa de Campo, lujo con espíritu ecuestre 

People sitting in chairs on a field

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Cortesía de foto: Casa de Campo Resort & Villas

Hablar del lujo dominicano es hablar de Casa de Campo Resort & Villas. Desde hace más de cinco décadas, este icónico resort, ubicado en el sureste de la isla en la incomparable ciudad costera de La Romana, se ha convertido en uno de los grandes referentes de sofisticación y exclusividad del Caribe. Sus villas privadas, su marina y gastronomía, así como su reconocida oferta deportiva lo han posicionado como un destino que combina privacidad, servicio y experiencias memorables.

A todo ello se suma una apuesta cada vez más ambiciosa por el mundo ecuestre. Al frente de esta visión durante más de once años ha estado el argentino Fernando Arata, galardonado polista cuya trayectoria combina la alta competencia con el desarrollo de proyectos ecuestres de primer nivel. 

A person leaning on a white fence

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Cortesía de foto: Casa de Campo Resort & Villas

Hoy, Arata observa con orgullo cómo Casa de Campo se ha consolidado como uno de los principales centros de polo del Caribe, gracias a las instalaciones ecuestres de clase mundial y una inversión constante que atrae a jinetes, entrenadores y aficionados de distintas partes del mundo.

El secreto, asegura, ha sido construir una sólida temporada de competencias. Y cuando alguno de esos torneos coincide con un gran espectáculo en Altos de Chavón, el resultado es un atractivo difícil de igualar para los visitantes. 

“La copa que hacemos en Semana Santa de polo vienen a la final más de 250.000 personas, y siempre en esa semana Altos del Chavón viene uno de los famosos cantantes mundiales, entonces eso hace un atractivo único”, afirma Fernando Arata, director del Centro Ecuestre y de Polo de Casa de Campo Resort & Villas. 

Quizás podría pensarse que el nivel de excelencia deportiva de Casa de Campo está reservado únicamente para los jugadores experimentados. Sin embargo, la realidad es muy distinta: quienes simplemente desean disfrutar de un paseo a caballo también encuentran propuestas pensadas para ellos. “El turista que viene al hotel puede darse el lujo de andar media hora una hora caballo por el Resort, que son paseos que lo hacemos con guías paseos de media hora o de una hora y la gente le encanta ir entre las casas por las caballerizas o mismo por las canchas de polo”, confirma Arata.

En definitiva, el nivel ecuestre del visitante no es un requisito para disfrutar la experiencia. Para Arata, esa diversidad confirma el creciente interés que despierta el mundo de los caballos dentro del turismo de lujo dominicano. “Hay muchísimo movimiento y potencial; esto va creciendo a pasos agigantados”.

Pero eso es apenas el comienzo. 

Otros destinos ecuestres excepcionales 

Repartidos por toda la isla se encuentran auténticos destinos ecuestres, con propuestas tan diversas como exclusivas. Desde quienes llevan años sobre la montura hasta quienes sueñan con su primer paseo a caballo, Manuel Bancalari recomienda algunos de sus lugares favoritos para perfeccionar sus habilidades o despertar ese lado ecuestre que quizá ni sabías que llevabas dentro.

En la zona de Cap Cana, Los Establos se presenta como una verdadera ciudad ecuestre donde todo gira alrededor del mundo hípico. El complejo reúne distintas disciplinas como salto, polo, paso fino, carreras, dressage, reining, enduro y cross country, con un estándar premier creando un punto de encuentro para los profesionales, así como los aficionados. Para quienes desean iniciarse en este universo o perfeccionar su técnica, también ofrecen clases adaptadas a distintos niveles. Una experiencia que permite incorporar la equitación no solo como deporte, sino como parte de un estilo de vida.

Más al norte, en Sosúa, Sea Horse Ranch donde su propuesta se funde entre el paisaje caribeño y la conexión con los caballos se vuelve el protagonista. Sus senderos recorren más de once kilómetros entre naturaleza y playas, donde la cabalgata invita a descubrir otra cara de la costa dominicana. Además, cuenta con programas para jinetes de diferentes niveles, convirtiéndose en uno de los referentes del turismo ecuestre en la isla.

La capital dominicana también se ha convertido en un punto trascendental para la comunidad hípica del país con varios establos, escuelas ecuestres y tiendas especializadas que mantienen viva esta tradición.

Un nuevo capítulo para el turismo ecuestre dominicano

Próximamente, Nitram Town abrirá sus puertas en Santo Domingo como una nueva propuesta vinculada al mundo ecuestre. Con una tradición que supera las tres décadas y una comunidad deportiva formada por más de un centenar de binomios en competencias nacionales, el proyecto refleja la evolución de una industria que une deporte, naturaleza, turismo y exclusividad.

Para los conocedores y jinetes como Bancalari, el momento es ahora. Después de años viajando al extranjero para competir, confiesa que su sueño es ver a República Dominicana convertirse en un escenario sólido de eventos internacionales, recibiendo a visitantes que comparten la misma pasión por los caballos. Una audiencia que no solo llega por la competencia, sino también por todo lo que la rodea: la cultura, la gastronomía, los paisajes paradisíacos y un estilo de vida donde el lujo y el mundo ecuestre se integran de forma natural, reflejando la esencia de la isla.

Y, con cada proyecto, esa visión comienza a hacerse realidad.

Basta recorrer sus destinos ecuestres para entender que República Dominicana continúa evolucionando. Y que, en ese camino, el caballo no solo abre paso a un turismo más exclusivo, ¡sino que toma las riendas del lujo dominicano!