Esquejes: qué plantas se pueden multiplicar y cuál es la mejor época

Multiplicar plantas mediante esquejes es una técnica sencilla que permite obtener nuevos ejemplares a partir de una planta madre. El procedimiento consiste en cortar una parte de la planta y colocarla en condiciones adecuadas para que desarrolle sus propias raíces.

Aunque muchas especies pueden reproducirse de esta manera, no todas responden igual y la época del año puede ser determinante.

¿Qué plantas se pueden reproducir por esquejes?

Entre las especies más conocidas que pueden multiplicarse mediante esta técnica se encuentran:

  • Romero: uno de los esquejes más sencillos. Se pueden utilizar tallos jóvenes o semileñosos.
  • Lavanda: funciona especialmente bien con esquejes semileñosos.
  • Rosas: pueden reproducirse mediante esquejes de tallos sanos.
  • Hortensias: es habitual utilizar esquejes de tallos jóvenes durante la época de crecimiento.
  • Jazmín: puede multiplicarse a partir de esquejes de ramas jóvenes.
  • Geranios: una de las plantas ornamentales que suele responder muy bien.
  • Potus: sus tallos pueden generar raíces fácilmente al colocarlos en agua o directamente en sustrato.
  • Malvón: se reproduce con facilidad mediante esquejes.
  • Higuera: puede multiplicarse utilizando ramas leñosas, especialmente durante el período de reposo.
  • Olivo: también admite la reproducción mediante esquejes, aunque suele requerir más paciencia y condiciones adecuadas.
  • Salvia: al igual que el romero y la lavanda, puede reproducirse a partir de tallos.
  • Menta: sus tallos pueden desarrollar raíces con relativa facilidad, incluso en agua.

¿Cuál es la mejor época?

Invierno: es una buena época para obtener esquejes de especies leñosas y arbustos, utilizando ramas maduras. El proceso suele ser más lento porque las plantas están en reposo.

Primavera: es una de las mejores épocas para muchas especies. El aumento de temperatura y el comienzo del crecimiento favorecen la producción de raíces. Es un buen momento para probar con rosas, hortensias, jazmines, geranios y aromáticas.

Verano: resulta favorable para muchas plantas herbáceas y de tallos tiernos, aunque hay que prestar especial atención al calor y a la deshidratación. Potus, menta, malvón y algunas aromáticas pueden reproducirse con facilidad.

¿Cómo hacer un buen esqueje?

Lo ideal es elegir una planta madre sana y vigorosa. Se corta un tallo de aproximadamente 10 a 20 centímetros, dependiendo de la especie, procurando que tenga al menos algunos nudos.

Se retiran las hojas de la parte inferior y se coloca el esqueje en un sustrato liviano, húmedo y con buen drenaje. También existen especies que pueden comenzar el enraizamiento directamente en agua.

Durante las primeras semanas es importante evitar el sol directo y el exceso de agua. El esqueje necesita humedad, pero un sustrato permanentemente encharcado puede provocar que el tallo se pudra.

En especies que lo necesitan, se puede utilizar hormona de enraizamiento, aunque muchas plantas, como el romero, el potus o el malvón, pueden desarrollar raíces sin necesidad de este producto.

Paciencia: las raíces no aparecen de un día para el otro

El tiempo de enraizamiento depende de la especie, la temperatura, la humedad y el tipo de esqueje. Algunas plantas pueden comenzar a formar raíces en pocas semanas, mientras que otras necesitan varios meses.

Cuando el esqueje empieza a producir nuevos brotes y se encuentra firmemente sujeto al sustrato, probablemente ya haya desarrollado raíces suficientes para comenzar su crecimiento como una nueva planta.

Así, con una tijera limpia, un buen tallo y algunos cuidados básicos, un simple esqueje de romero, una rosa, un malvón o un jazmín puede convertirse en una nueva planta para el jardín o la huerta.

Un truco importante

No todos los esquejes necesitan las mismas condiciones. La especie de la planta es tan importante como la estación del año. Rosales, lavanda, hortensias, romero, potus, geranios y muchas otras especies pueden reproducirse por esquejes, pero el tipo de tallo y el momento adecuado pueden variar.

En todos los casos, la clave está en combinar un corte sano, un sustrato aireado, humedad controlada y protección frente a temperaturas extremas.