Un fenómeno que llamó la atención de productores de Funes, Santa Fe, luego de una fuerte tormenta generó interrogantes y motivó una serie de análisis de laboratorio. Según relataron los propios productores, parte del granizo que cayó durante la tormenta permaneció en el suelo durante 24 a 48 horas, pese a que posteriormente salió el sol y las temperaturas rondaron los 27 grados.

Ante esta situación, y sorprendidos por la particular resistencia del hielo, decidieron recolectar muestras y enviarlas a tres laboratorios independientes con el objetivo de conocer su composición.
De acuerdo con los resultados difundidos, en las muestras se detectó la presencia de microplásticos, además de distintos elementos químicos y minerales. Entre los componentes mencionados aparecen zinc, aluminio, arsénico, bario, cromo, estroncio, calcio, potasio, sodio, magnesio, nitratos, silicio e yodo.
Los microplásticos son partículas de material plástico de menos de cinco milímetros que pueden encontrarse en distintos ambientes, incluida la atmósfera. Su presencia en precipitaciones y cuerpos de agua es un fenómeno que viene siendo estudiado por la comunidad científica.
El caso generó especial preocupación entre productores y profesionales que participaron del análisis y abrió un interrogante acerca de cómo llegaron esas partículas y elementos al granizo.
El planteo sobre la siembra de nubes
Entre quienes se refirieron públicamente al tema estuvo el epidemiólogo Dr. Ramiro Salazar, integrante de un grupo interdisciplinario en el que también participan personas vinculadas al sector agropecuario.
En declaraciones a Radio Verdad, Salazar señaló que los productores habían advertido que el granizo permanecía durante mucho tiempo sin derretirse y describió algunos de los elementos encontrados en las muestras.
El profesional también planteó la necesidad de investigar si determinados componentes presentes en el hielo podrían guardar alguna relación con técnicas de modificación artificial del clima, como la llamada siembra de nubes.
La siembra de nubes es una técnica utilizada en distintos lugares del mundo para intentar modificar determinados procesos de precipitación mediante la introducción de partículas en las nubes. Sin embargo, la detección de microplásticos o metales en una muestra de granizo no constituye por sí misma una prueba de que haya existido una intervención artificial del clima.
Para establecer un vínculo de ese tipo serían necesarios estudios científicos más amplios, con muestras tomadas bajo protocolos controlados, análisis comparativos y una investigación que permita determinar con precisión el origen de los elementos encontrados.
Por ahora, el episodio ocurrido en Funes permanece como un fenómeno que despertó preocupación y curiosidad entre productores y profesionales. Los resultados difundidos ponen sobre la mesa la presencia de distintos materiales en las precipitaciones y, al mismo tiempo, abren nuevas preguntas sobre la calidad del aire, la contaminación atmosférica y el origen de las partículas que pueden incorporarse al ciclo del agua.
Más allá de las hipótesis que surgieron alrededor del caso, el desafío será avanzar con investigaciones científicas que permitan separar aquello que está comprobado de aquello que todavía necesita ser demostrado.





