En Argentina hay más de 6 millones de jubilados, de los cuales casi 5 millones son afiliados al PAMI, lo que refleja el rol central del organismo en la atención de los adultos mayores. En la provincia de Santa Fe, el universo previsional supera los 483.000 jubilados, y más de 448.000 reciben prestaciones del instituto, consolidando al PAMI como un pilar fundamental del sistema de seguridad social.

Uno de los puntos más críticos del escenario actual es el bono previsional de $70.000, que permanece congelado desde marzo de 2024. De haberse actualizado según la fórmula jubilatoria vigente, dicho refuerzo debería haber alcanzado los $177.482 en diciembre de 2025. Esta decisión generó una pérdida acumulada de $1.471.648 por jubilado entre abril de 2024 y diciembre de 2025.
El impacto es especialmente significativo en Santa Fe, donde alrededor de 252.424 jubilados cobran la mínima con bono o incluso menos. Para este grupo, la pérdida agregada asciende a $371.479 millones, una cifra que refleja la magnitud del ajuste sobre los ingresos de los adultos mayores de la provincia.
Con una inflación estimada del 2,2% para diciembre, las jubilaciones mínimas con bono se encuentran un 16,9% por debajo del último trimestre del gobierno anterior. En el caso de quienes no perciben el bono, la caída real es del 2,3% en la misma comparación.
A este panorama se suma la eliminación del refuerzo mensual de $15.000 que hasta diciembre de 2023 recibían 3 millones de afiliados al PAMI que cobraban hasta 1,5 haberes mínimos. La quita de este beneficio implicó una pérdida de $713.606 por jubilado entre enero de 2024 y diciembre de 2025. En Santa Fe, esta medida provocó una pérdida total estimada en $180.130 millones para los jubilados de la provincia.
Además, con el cambio de gobierno se eliminó el reintegro del IVA para jubilados que percibían hasta tres haberes mínimos, un beneficio que alcanzaba al 85% del total de jubilados, es decir, a unos 5,2 millones de personas en todo el país, profundizando el deterioro del poder adquisitivo del sector.
Los datos reflejan un escenario de fuerte ajuste sobre los ingresos de jubilados y pensionados, con especial impacto en quienes perciben los haberes más bajos, y reavivan el debate sobre la sostenibilidad del sistema previsional y la necesidad de políticas que garanticen ingresos dignos para los adultos mayores.





