La Unión de Trabajadores de la Tierra compartió un panorama preocupante sobre la situación que atraviesan pequeños y medianos productores vitivinícolas de Mendoza durante la temporada 2025-2026, marcada por el aumento de costos, la caída del consumo y la falta de rentabilidad para quienes trabajan la tierra.

En el marco de las tareas de otoño que realizan productores nucleados en la organización, desde la UTT remarcaron la difícil realidad que enfrentan las familias viñateras que sostienen una de las principales economías regionales de la provincia.
Según expresaron, el incremento en los precios de insumos, combustibles y servicios golpea de lleno al sector, mientras que el valor de la uva y del vino continúa sin acompañar la crisis económica. A esto se suman las importaciones, la caída del consumo interno y los efectos del cambio climático, profundizando un escenario cada vez más complejo para la producción primaria.
Desde la organización señalaron que actualmente las grandes bodegas pagan el litro de vino entre 280 y 300 pesos, cuando en 2024 los valores oscilaban entre 350 y 400 pesos. Esta situación genera enormes dificultades para cubrir costos de producción y sostener la vida de las familias rurales.
Además, remarcaron que muchos trabajadores de la tierra continúan desempeñándose en condiciones precarias, con ingresos mensuales de entre 300.000 y 360.000 pesos para familias que trabajan hasta 12 hectáreas.
“La producción primaria está muy mal”
La problemática volvió a instalarse con fuerza durante la última Vendimia, donde distintos referentes del sector manifestaron preocupación por el presente de la actividad.
Uno de ellos fue Matías Manzanares, secretario de la Asociación de Viñateros de Mendoza, quien en declaraciones radiales aseguró que el panorama productivo es crítico.
“Hay un ambiente que hacía tiempo no se veía. La producción primaria está muy mal”, expresó el dirigente, al tiempo que destacó la baja participación de productores en el tradicional desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), reflejando el desánimo que atraviesa el sector.
Manzanares sostuvo que hoy el precio de la uva se encuentra por debajo de los costos de producción y advirtió que muchos productores tienen dificultades para financiar la cosecha debido a problemas económicos, deudas y falta de acceso a créditos.
Debate por la intervención estatal
Otro de los temas que volvió a aparecer en escena es el rol del Estado dentro del mercado vitivinícola. Mientras el gobernador mendocino Alfredo Cornejo sostuvo que el sector debe regirse principalmente por la oferta y la demanda, desde el sector productivo reclaman herramientas que ayuden a sostener los precios y evitar el deterioro de la actividad.
Los productores recuerdan que años atrás existían mecanismos estatales como la compra de mosto, que permitían mejorar el valor de la uva y equilibrar el mercado.
El impacto social de la crisis
Más allá de la rentabilidad económica, desde la UTT y las asociaciones de productores advierten que la crisis también afecta profundamente a la ruralidad y a las economías de los pueblos.
Muchas fincas sostienen empleos directos, comercios y actividades vinculadas al trabajo rural, por lo que el cierre de explotaciones productivas implica consecuencias sociales mucho más amplias.
Mientras avanza la cosecha, crece la preocupación en Mendoza por el futuro de miles de familias que viven de la vitivinicultura y que continúan reclamando políticas públicas que permitan sostener la producción y evitar el abandono del campo.





