Sociedades médicas alertan sobre el uso de pantallas en la infancia: recomiendan cero exposición hasta los 6 años

Un conjunto de sociedades médicas españolas presentó un informe respaldado por 70 estudios científicos en el que recomiendan cero uso de pantallas en menores de seis años, además de establecer límites claros para edades posteriores: hasta una hora diaria entre los 6 y 12 años y un máximo de dos horas desde los 12 en adelante.

El documento fue presentado ante el Congreso de España en el marco del debate por una ley de protección de menores en entornos digitales y cuenta con el aval de 13 sociedades médicas, entre ellas la Asociación Española de Pediatría, la Sociedad Española de Neurología y entidades de psiquiatría y adolescencia.

Qué dicen los estudios

El informe reúne investigaciones de distintos tipos, principalmente:

  • Estudios longitudinales, que siguieron a niños durante varios años para evaluar el impacto del uso de pantallas en su desarrollo.
  • Estudios neurocientíficos con imágenes cerebrales, que analizaron cambios en la estructura del cerebro.
  • Estudios observacionales, basados en hábitos de uso digital y su relación con el comportamiento y el aprendizaje.

Uno de los trabajos más relevantes citados es el estudio de Hutton (2020), realizado en niños en edad preescolar.

Cómo se hizo el estudio:
Se utilizaron resonancias magnéticas para analizar la sustancia blanca del cerebro, especialmente en áreas vinculadas al lenguaje y la alfabetización. Además, se midió el tiempo de exposición a pantallas en los niños.

Resultados:

  • Los niños con mayor uso de pantallas mostraron diferencias en la microestructura cerebral, especialmente en regiones relacionadas con el lenguaje.
  • Se detectaron menores habilidades lingüísticas y prelectoras en comparación con niños con menor exposición.

Efectos detectados en la infancia

La evidencia recopilada señala que la exposición temprana a pantallas, especialmente cuando es:

  • Pasiva (solo mirar sin interacción)
  • Prolongada
  • Sustitutiva de la interacción con adultos

se asocia con:

  • Peores resultados en el desarrollo del lenguaje
  • Dificultades en la cognición
  • Problemas en la autorregulación emocional
  • Menor desarrollo de funciones ejecutivas (atención, planificación, control de impulsos)

Además, se identificó el fenómeno denominado “technoferencia”, que ocurre cuando el uso de dispositivos por parte de los adultos interfiere en la interacción con los niños, generando también efectos negativos en el desarrollo psicosocial.

Dependencia digital y uso de inteligencia artificial

Profesionales de la salud también advirtieron sobre un fenómeno creciente en adolescentes: la dependencia emocional hacia herramientas de inteligencia artificial.

Según especialistas en adolescencia, se registran casos de jóvenes que:

  • Utilizan sistemas de IA como principal fuente de información
  • Les otorgan mayor credibilidad que a los adultos
  • Llegan a cuestionar diagnósticos médicos o abandonar tratamientos basándose en respuestas digitales

Esto, señalan, se relaciona con la falta de herramientas críticas para evaluar la información.

Cómo afecta a las familias

Las recomendaciones impactan directamente en los hábitos cotidianos:

  • En menores de 6 años: se sugiere eliminar completamente el uso de pantallas
  • Entre 6 y 12 años: limitar a una hora diaria
  • Desde los 12 años: no superar las dos horas diarias

Los especialistas remarcan que no solo influye el tiempo, sino también:

  • El tipo de contenido
  • El contexto familiar
  • La interacción con adultos

Un debate abierto

El informe también aclara que no todas las dificultades en la adolescencia pueden atribuirse exclusivamente al uso de tecnología, pero sostiene que existe evidencia suficiente de efectos negativos en determinados contextos de uso.

En ese marco, los profesionales plantean la necesidad de establecer límites en la exposición digital durante la infancia, especialmente en las primeras etapas del desarrollo.