La desigualdad en la distribución de los ingresos volvió a profundizarse en Argentina durante el primer trimestre de 2026. Así lo reveló el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que muestra un deterioro de los indicadores de equidad y confirma que la recuperación económica no está beneficiando por igual a todos los sectores de la población.
Uno de los datos más significativos es que el 10% de la población con mayores ingresos percibe, en promedio, casi 19 veces más dinero que el 10% más pobre, una diferencia que vuelve a poner en evidencia la creciente concentración de los recursos.

El Coeficiente de Gini volvió a subir
El principal indicador utilizado en todo el mundo para medir la desigualdad es el Coeficiente de Gini, un índice que varía entre 0 y 1:
- 0 representa una distribución perfectamente igualitaria, donde todos reciben el mismo ingreso.
- 1 representa una desigualdad absoluta, donde una sola persona concentra toda la riqueza.
En Argentina, este indicador alcanzó los 0,442 puntos durante el primer trimestre de 2026, frente a 0,435 registrados un año antes.
Se trata del valor más alto desde comienzos de 2024, cuando el fuerte impacto de la devaluación de diciembre de 2023 había llevado el índice hasta 0,467.
El 10% más rico concentra un tercio de todos los ingresos
El informe también muestra cómo se distribuye el dinero entre los distintos sectores de la sociedad.
El decil más rico concentró el 33,5% del ingreso total del país, mientras que el 10% más pobre recibió apenas el 1,8%.
En términos de ingresos promedio mensuales:
- El decil más rico obtuvo $2.435.937 por persona.
- El decil más pobre alcanzó apenas $130.550.
La diferencia entre ambos extremos asciende a 18,7 veces, una brecha que refleja el creciente desequilibrio económico.
Los sectores medios fueron los más perjudicados
Según el análisis realizado por la consultora Labour, Capital & Growth (LCG), quienes más perdieron poder adquisitivo fueron los sectores medios.
Mientras que los dos deciles de menores ingresos y el decil más alto lograron mejorar levemente sus ingresos reales respecto del año anterior, el resto de la población quedó por debajo de la inflación.
Los especialistas advierten que esta situación responde a una combinación de factores:
- crecimiento económico desigual entre sectores;
- aumento de la informalidad laboral;
- reducción del peso de la asistencia social;
- salarios que continúan funcionando como una herramienta para contener la inflación.
Trabajo registrado versus empleo informal
El informe también expone una fuerte diferencia entre quienes trabajan en la formalidad y quienes lo hacen sin aportes.
Durante el primer trimestre:
- Un trabajador registrado tuvo un ingreso promedio de $1.375.143.
- Un trabajador informal percibió $731.150.
Es decir, un empleado formal ganó casi el doble que un trabajador informal.
Sin embargo, el estudio destaca que los salarios informales fueron los que mostraron la mayor recuperación real durante el último año, especialmente entre los hogares de menores ingresos.
La desigualdad también tiene rostro de género
Otro dato que preocupa es la persistente diferencia salarial entre hombres y mujeres.
El ingreso promedio de los varones fue de:
$1.352.247
Mientras que el ingreso medio femenino alcanzó:
$959.030
Esto representa una brecha salarial del 29,1%, la más elevada desde que el INDEC comenzó a publicar esta serie estadística en 2022.
En otras palabras, por realizar actividades similares dentro del mercado laboral, las mujeres continúan percibiendo, en promedio, casi un tercio menos de ingresos que los hombres.
Hogares más pobres, con más integrantes
Los especialistas también remarcan un aspecto que agrava aún más la desigualdad.
Los hogares pertenecientes al 10% de menores ingresos tienen un promedio de 4,3 integrantes, mientras que los hogares del sector más rico poseen apenas 2 personas en promedio.
Esto significa que los menores ingresos deben repartirse entre más miembros del hogar, lo que profundiza las dificultades para acceder a alimentación, salud, educación y vivienda.
Una economía que crece de manera desigual
Si bien el ingreso total de la población aumentó un 35,6% en términos nominales respecto del mismo trimestre de 2025, ese crecimiento no alcanzó de la misma manera a todos los argentinos.
El ingreso promedio per cápita fue de $728.008, aunque la mediana se ubicó en $500.000, una diferencia que evidencia el fuerte peso que tienen los ingresos más altos sobre el promedio general.
Para los economistas, el desafío hacia adelante será lograr que el crecimiento económico se traduzca en una mejora más equilibrada de los ingresos, reduciendo las brechas entre los distintos sectores sociales y fortaleciendo el empleo formal, considerado uno de los principales mecanismos para disminuir la desigualdad en el largo plazo.





