Cada vez que la Selección Argentina sale a la cancha en el Mundial 2026, millones de personas interrumpen sus actividades para seguir el partido. Pero el impacto no solo se refleja en la audiencia televisiva o en las redes sociales: también queda registrado en el sistema eléctrico nacional, donde la demanda de energía cambia de manera abrupta antes, durante y después de cada encuentro.

De acuerdo con datos analizados por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), los partidos del equipo capitaneado por Lionel Messi generan un comportamiento inédito en el consumo eléctrico del país. Durante los 90 minutos de juego, la demanda de potencia desciende considerablemente, ya que disminuyen las actividades domésticas, comerciales e incluso parte de la actividad industrial. Esta caída obliga a los operadores del sistema a modificar en tiempo real la generación de energía para mantener la estabilidad de la red.
Sin embargo, el momento más crítico llega durante el entretiempo y al finalizar el partido. En apenas unos minutos, millones de argentinos encienden simultáneamente pavas eléctricas, hornos microondas, cafeteras, equipos de aire acondicionado y otros electrodomésticos, provocando un fuerte incremento del consumo. Los especialistas conocen este fenómeno como el “efecto televisión” o “efecto W”, debido a la forma que adopta la curva de demanda durante la transmisión de los encuentros.
Uno de los ejemplos más claros se registró en el partido frente a Austria, cuando la demanda eléctrica cayó alrededor de 1.800 megavatios (MW) antes del inicio del encuentro, una cifra equivalente al consumo de casi toda la provincia de Santa Fe. Luego, durante el entretiempo, el sistema registró un aumento cercano a 1.050 MW en apenas trece minutos, producto del uso simultáneo de millones de artefactos eléctricos en los hogares.
Para hacer frente a estas variaciones, CAMMESA coordina un operativo especial junto a las centrales generadoras. En algunos complejos hidroeléctricos se activa el denominado “modo bomba”, una tecnología que permite utilizar energía para elevar agua hacia embalses superiores mientras la demanda es baja. Esa reserva hidráulica queda disponible para generar electricidad casi de manera instantánea cuando el consumo vuelve a dispararse.
Los técnicos explican que este tipo de maniobras son fundamentales para evitar alteraciones en la frecuencia del sistema eléctrico y garantizar un suministro estable en todo el país. También se suspenden tareas de mantenimiento programadas y se incrementa el monitoreo de la red para responder rápidamente a cualquier variación inesperada.
El próximo gran desafío para el sistema eléctrico argentino llegará el viernes 3 de julio, cuando la Selección enfrente a Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial. Como ocurrió en los encuentros anteriores, se espera una nueva caída de la demanda al comienzo del partido y un importante rebote durante el entretiempo y al finalizar el encuentro.
Más allá de lo deportivo, el fenómeno vuelve a demostrar el enorme poder de convocatoria de Lionel Messi y la Selección Argentina. Su capacidad para reunir a millones de personas frente a una pantalla no solo emociona a los hinchas, sino que también modifica, por unas horas, el comportamiento energético de todo un país.





